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sábado, 19 de junio de 2010

La Naranja Oxidada


Segundo sábado del Mundial y se veían las caras Holanda y Japón, los dos equipos ganadores de la primera jornada del grupo E. Sustanciales diferencias entre ambos: uno es candidato a animar la Copa (salir campeón lo veo difícil) y el otro apuesta a realizar un digno papel, más aún después de haber vencido a Camerún.
Sinceramente el partido fue un embole. Mucha razón tenía Gamallo cuando hablaba de un equipo que toma la iniciativa y otro muy cerrado atrás como clásico de Sudáfrica 2010. En este caso, los naranjas fueron los que tuvieron un dominio total del balón y los ponjas clavaron dos líneas de 4 bien escalonadas, apostando al despliegue de Matsui, omnipresente en la creación de juego – la poca que tuvo – oriental. Sin embargo, a Holanda no se le cayó una fucking idea para romper el planteo ultradefensivo que paró Takeshi Okada en el verde césped de Durban. Sus supuestas variantes de calidad de mitad de cancha arriba mostraron apenas destellos y muchas de ellas – coincido con Ale Fabri – están sobreestimadas por la prensa y son mucho menos de lo que las venden. Sólo Van Bommel y Sneijder son verdaderos cracks (además del gran Robben). En consecuencia, el otrora paradigma del tiki tiki universal incurrió en un toqueteo intrascendente que podría ser visto como un culto a la paciencia pero que honestamente fue muy aburrido y funcional a la táctica japonesa. O sea, cero profundidad. Comparable a los peores momentos del último ciclo de Basile en la Selección, donde no se encendía ninguna lamparita innovadora para quebrar esquemas conservadores.
Las incidencias del primer tiempo fueron nulas. Casi no hubo situaciones de gol. Más allá de ese 71% de posesión de balón, los holandeses patearon dos veces al arco y sin peligro. Japón, un cabezazo aislado de Honda (autor del gol contra Camerún) y un remate de Matsui. Mucho para pensar para los entrenadores, sobre todo para Van Marwijk, porque Okada estaba haciendo su juego.
La segunda parte fue una continuidad de la primera, pero un suceso tempranero la redefinió. Como no podía ser de otra manera: un gol. Si ya los daneses le habían dado una mano con el gol en contra, otra vez los naranjas tuvieron un poquito de eso que se necesita para ser campeón: culo (y esta vez no hay foto de Evangelina). A los 7 minutos nomás, cuando seguía degustando el café que me había calentado en el microondas, Van Persie la aguanta adentro del área, cede atrás para Wesley Sneijder (multicampeón con el Inter de Mourinho) que remata fuerte pero era sin problemas para Kawashima, aunque éste puso mal las manitos y la bocha se terminó colando en la red. 1 a 0 para Holanda y Japón iba a tener que salir. Salió. Un poco. Holanda siguió vació y los azules vieron abierta la posibilidad de encontrar un puntito. Entró Nakamura por Matsui y tendrían un par de situaciones, una de ellas sobre el final del partido que hizo temblar a Máxima Zorreguieta. Por suerte para ella y para el príncipe Guillermo, Okazaki la tiró afuera. La Holanda pragmática generaría algunos contraataques, pero no los pudo aprovechar. Ingresó el moreno Elia para darle algo de fútbol, pero esta vez no deslumbró como el ratito que jugó contra Dinamarca.
Nunca le agradecí tanto a Héctor Baldassi como cuando pitó el final del partido. La Coneja, de gran arbitraje, decidió que era hora de terminar un suplicio. Holanda hizo lo suyo, se convirtió en el segundo equipo en sumar 6 puntos en esta Copa (después de Argentina) y acaricia la clasificación. Japón, si sale un poco de la cueva, por ahí le gana a Dinamarca y logra pasar a octavos. Y ahí se quedará.

Premio “De qué planeta viniste”: Vacante. El más cerca fue Sneijder por la pepa y porque es el que la tiene más clara en Holanda.
Premio “Menos diez”: Kawashima. No había tenido un mal desempeño, pero tuvo gran responsabilidad en el gol naranja. No le eches la culpa a la Jabulani.
Árbitro: Héctor Baldassi. Muy buen nivel. ¿Sólo en Mundiales dirigen correctamente o acá la pasión nos enceguece? 

viernes, 18 de junio de 2010

Deberías estar impaciente inglés

                En el dia del cumpleaños de Fabio Capello y de Paul McCartney Inglaterra jugaba el segundo partido del mundial con el objetivo de revertir la imagen dejada frente a Estados Unidos. EL resultado fue el partido más aburrido del mundial. Cuando se enfrentan equipos de calidades tan diferentes, en general uno de los dos es el que le impone al otro la dinámica. En este caso Inglaterra era quien tenía que imponer un ritmo y definitivamente lo hizo. La cadencia soporífera del partido fue producto no de una Argelia que anuló el circuito de generación de juego de Inglaterra, sino de las propias limitaciones de ésta. El principal problema lo tuvo y tiene en la dupla ofensiva y en la ausencia de juego por las bandas. Rooney, el Tevez inglés, es un jugador que si bien no está pasando por un buen momento, tiene una categoría notable. Lamentablemente  se encuentra  solo en la cúspide de un armado que no lo favorece. Durante todo el primer tiempo recibía de espaldas de parte de los dos armadores (Lampard y Gerrard) pero al darse vuelta debía enfrentar a 4 defensores que, si bien limitados en su juego, eventualmente imponían la superioridad numérica. Con el rodar del partido pudo pivotear hacia los costados, básicamente el derecho cubierto por Lennon y Johnson, o de vuelta hacia los armadores para que ellos vayan llegando a posiciones de tiro de media distancia. Pero lo cierto es que tener un tipo como Rooney para pivotear es como tener a Zaira Nara de novia para que te limpie la pieza y planche la ropa.
El veterano Heskey no lo acompaña como corresponde. Entre ellos no hubo asociación alguna. Más tarde intento con Defoe, pero no rindió sus frutos. Ya al final, el manotazo de ahogado de Crouch tampoco alteró el 0 de Inglaterra. La elección de Crouch, un tipo torpe como todo hombre de 1,90 m pero para colmo sin buen cabezazo, por sobre Theo Walcott es sintomático del juego que propone Capello y es algo que hoy el equipo de la Reina está pagando caro.
Veamos la segunda de las limitaciones, el juego de Inglaterra por las bandas, o mejor dicho su ausencia. Algo que caracteriza al juego inglés se encuentra totalmente ausente en el planteo de Capello. En este partido Lennon intento por derecha y en ocasiones por izquierda. Pero no se asociaba ni con el pivot que correspondia a la banda (Lampard por derecha, Gerrard por izquierda) , ni con los delanteros. Al mismo tiempo en muy pocas ocasiones llego al fondo a tirar el centro. El lado izquierdo fue totalmente abandonado por Capello. Ningún volante por allí y Cole no se proyecto salvo en dos ocasiones. Podría jugar el otro Cole por esa banda, pero Capello prioriza tener un tapón como Barry a las espaldas de los dos armadores.
                Si uno le preguntase enconces a Capello cómo intenta Inglaterra llegar al gol, la respuesta se encontraría en las jugadas de Inglaterra en donde se juntaron Rooney, Gerard y Lampard, y que terminaron, tras algunos toques rápidos, ya sea en disparo de media distancia de los armadores o en habilitación de Rooney hacia el otro punta.
                Por el lado de Argelia no hay mucho por agregar. Tácticamente intentaron aglomerar 2 o 3 jugadores por las bandas a través de toques cortos, rápidos y paredes, esperando a que se abra algún espacio o aprovechar algún error del rival. Por derecha pudieron juntarse por momentos Bougherra y Boudebouz. Por izquierda confió más en el desequilibrio que podría aportar Ziani. De todos modos las limitaciones eran de otro orden. No se podía esperar que desborden constante y seriamente a una defensa que parece ser la principal preocupación de Capello y conformada por jugadores de primera línea.
                En resumen, Inglaterra sabe mantener el 0, y apuesta a que ocurra algún click en su triada ofensiva (Rooney, Gerrard, Lampard) para que termine en pelota de gol. Los que padecen esto son los que nos fumamos el partido, Joe Cole que la mira desde el banco, y probablemente Inglaterra cuando la suerte la tenga el rival, como con Estados Unidos, y quede eliminada en la segunda fase.

El partido de las preguntas retóricas: Alemania 0 – Serbia 1


Con un equipo joven (el más joven del mundial y el más joven de la historia de las selecciones alemanas en los mundiales), que había demostrado contra Australia que ser alemán (esto es relativo ya que 13 jugadores del plantel son nacionalizados de otros países) y jugar bien no era imposible, Alemania se presentaba a su segundo partido con el objetivo de conseguir la clasificación. Joachim Löw repitió formación y planteo táctico con un 4-2-3-1 ofensivo que se adelantó rápidamente en campo rival. En esos primeros quince minutos comprobé que lo que se decía era cierto: se pudo ver a la Alemania vistosa del partido anterior, que llegaba con toques cortos y adelantando a laterales y volantes. A los 6 minutos, Podolski desvió un zurdazo luego de un manotazo del arquero ante un centro por derecha.
Lo de Serbia, por su parte, era lo de la gran mayoría de los equipos de este mundial: regalar pelota y campo y replegarse en la mitad propia a toda costa. En esos primeros minutos el 4-1-4-1 (insólita posición, la de un volante central retrasado detrás de la segunda línea de 4, que alguna vez le viéramos al “ofensivo” Cholo Simeone en San Lorenzo) de Antic no hacía pie y se veía desbordado por el buen juego teutón, a tal punto que a los 19 minutos de partido ya estaban amonestados sus dos laterales (Ivanovic y Kolarov).
Sin embargo, pasado el primer cuarto de hora, Serbia se acomodó mejor atrás cerrando los espacios y Alemania perdió su ritmo y se hizo predecible e impreciso. Ozil y Podolski no aparecían (sobre todo la joven promesa turca, Ozil) y la bocha no le llegaba a Klose, perdido entre tanta camiseta roja. Así, pues, el partido empezó a parecerse cada vez más a tantos otros de este mundial (un equipo que toma la iniciativa y no sabe como entrar y otro que la cede pero defiende bien) y la pregunta fue la de todos estos días: ¿Cómo romper una defensa de 9 o 10 hombres que esperan constantemente detrás de la pelota?
Esa cuestión, en verdad, enmascaraba otra, más “interesante”: ¿Cómo diablos pensaba hacer un gol Serbia? Con mejor recuperación de balón en esta parte del partido, los balcánicos sólo atinaban a mantener la posesión y jugarlo hacia atrás hasta meter un bochazo y perderlo nuevamente. Su carta ofensiva fue Zigic, un obelisco de 2,02 metros con escasas aptitudes futbolísticas que claramente no estaba preparado para aprovechar alguna posible contra veloz.
Tratábamos de respondernos esto cuando el fútbol, el deporte más lindo del mundo y una de las actividades que nos hacen más feliz en la vida junto con hacer el amor con la persona a la que amamos, nos demostró una vez más que los análisis no sirven para nada. Miroslav Klose, goleador del último mundial, quiso recuperar en la mitad de cancha y pegó una patada innecesaria de atrás a los 36 de la primera parte. Segunda amarilla y roja, Alemania quedaba con 10 y Fabri y Nelson se hacían la misma inquisición que nosotros, ansiosos por empezar a ver un partido más dinámico: ¿Saldrá Serbia?
No hubo tiempo de iniciar las apuestas porque a los 38, dos minutos después, una gran corrida de Krasic (el mejor jugador serbio por lejos) a las espaldas del flojito lateral izquierdo Badstuber permitió que aquél tirara el centro, que el grandote Zigic la bajara y que Jovanovic definiera prácticamente en la línea del arco. 1 a 0 para Serbia y a meternos los libros y las preguntas en el culo.
La última jugada del primer tiempo fue un córner desde la derecha que despejó el arquero y que Khedira, volante central turco de gran nivel, remató desde la puerta del área reventando el travesaño. En el rebote, una chilena improvisada de Müller fue despejada en la línea.
Los primeros minutos del segundo tiempo, volvieron a tener a Alemania enchufada y a Ozil y Müller en buen nivel. A los 8, Müller desbordó por derecha, tiró el centro atrás y Schweinsteiger (Shvantaiga) remató desviado. A los once un gran pase de Ozil dejó a Podolski mano a mano, pero éste lo desperdició, dejando en evidencia que ésta no sería la tarde del polaco nacionalizado. A los 13, en una de las pocas subidas de Badstuber, éste se asoció con Ozil que, de primera, se la sirvió a Podolski, quien dejó la Jabulani nuevamente en la parte de afuera de la red.
Pero si creíamos que el partido ya había cubierto la cuota de sorpresa que nos da el fútbol estábamos totalmente equivocados. Un minuto después, a los 14, un centro alto y anunciado desde la izquierda superaba a todas las cabezas y se iba por el fondo, si no hubiera sido por Vidic, experimentado defensor del Manchester United, quien de manera increíble le puso la mano a la pelota. La jugada fue muy similar a la del partido de los serbios contra Ghana (único partido no comentado en el Blog, muy tristemente), en el que Lukovic metió la mano en una jugada calcada, posibilitando que Ghana convirtiera de penal a 10 del final. Penal para Alemania, que tenía su chance de empatar; mientras los serbios se preguntaban estupefactos, como nosotros, ¿QUÉ CARAJO QUISO HACER ESTE MUCHACHO? Realmente absurdo.
Lo bizarro no terminaría. Lucas Podolski, el encargado del penal, le pegó cruzado abajo y a la izquierda (remate anunciado para un zurdo) que intuyó muy bien el arquero Stojkovic, dando un rebote que no fue aprovechado por Müller porque un defensor eslavo lo cerró perfecto (¡Qué importante es seguir las jugadas en los penales!).
A partir de allí, Alemania se desdibujaría por completo y Serbia tendría muchas contras para aprovechar. Krasic apiló a un par de alemanes por derecha y se la dio a Jovanovic, quien remató a colocar, dando la pelota en el palo derecho del arquero. El DT alemán la pifió con los cambios y sacó a Ozil y Müller, de buen trabajo en el segundo tiempo, por Cacau y Marin, de intrascendente tarea. En el final, Kigic estrelló un cabezazo en el travesaño tras centro de Krasic y el ingresado Kacan se lo perdió luego de una cesión de Kigic, quien terminaría jugando un buen partido.
Alemania complicó su clasificación, pero tiene potencial futbolístico para revertir la situación. Dependerá del nivel de sus individualidades y de su capacidad para aprovechar las situaciones que se le presentan. Serbia es un equipo más del mundial y se juega su chance frente Australia, al que tendrá que ganarle por varios goles,

Menciones:

Premio Alberto Olmedo: Krasic (8) El volante por derecha fue la carta ofensiva de Serbia. Con sus corridas y desbordes terminó generando casi todas las situaciones de gol de su equipo.
Premio Chenemigo: Vidic. Que alguien les avise a los defensores de Serbia que el fútbol es con los pies.
Partido: Bizarro (6)
Réferi: Alberto Undiano Mallenco (España). Aceptable (6) Se comió un penal para Alemania al final del partido que le baja un puntito, pero en líneas generales estuvo bien.
Nota de color: el goleador del partido Jovanovic se tiró al foso de la cancha para festejar su gol. A lo turco García en la cancha de Ra sin Club.

Primer eliminado del Mundial: Koman Coulibaly



Eslovenia y Estados Unidos se enfrentaban en sus segundos partidos por el grupo C, que comparten con Inglaterra, y por eso el partido era importante, presumiblemente, para empezar a decidir quién ocuparía el segundo puesto. Los eslovenos, si ganaban, podían ser el primer equipo clasificado a octavos, pero los estadounidenses venían con la alegría de haberle empatado a una de las potencias. Regalaron un gran partido, pero el protagonista, de principio a fin fue el árbitro Koman Coulibaly, de Malí.


Al minuto de comenzar el partido, el mediocampista yankee Clint Dempsey saltó a cabecear con el delantero esloveno Zlatan Ljubijankic, pero fue con el codo arriba y el lungo recibió tremendo golpe. El árbitro actuó como espectador y no sancionó al volante. Era para expulsión.


Eslovenia empezó mucho mejor, Estados Unidos parecía no haber entrado en cancha. En una de las primeras jugadas importantes y luego de varios toques, el enganche Valter Birsa, el más sudamericano de todos, recibió la pelota en ¾, se acomodó y remató de zurda a colocar, ante la atenta mirada del arquero Tim Howard que, sin embargo, no atinó a levantar los pies para tirarse e intentar llegar a defender la valla. Golazo.


Estados Unidos seguía sin aparecer, pero luego del gol Eslovenia dejó de atacar con profundidad, si bien mantuvo el dominio del balón. En una jugada que finalmente no generó peligro, el esférico dio en la cara de Robbie Findley. El árbitro volvió a buscar protagonismo y amonestó al asombrado atacante, a quien le seguía doliendo la nariz, producto del pelotazo.


En la primera ocasión de peligro para Estados Unidos, Dempsey llegó hasta el fondo y mandó un centro raso que cruzó todo el área chica hasta la posición de Landon Donovan, referente yankee, quien no pudo conectar por la rápida reacción de un defensor esloveno que sacó el balón al corner.


Sin embargo, en la jugada siguiente, Estados Unidos volvió a dejar que el rival tocara en el mediocampo. Así, Ljubijankic recibió un pase entre líneas, entró al área y, ante la salida del portero Tim Howard, abrió el pie derecho y colocó la bocha en el segundo poste. Eslovenia había sido el único en cancha y lo aprovechó.


En la última jugada del primer tiempo, Eslovenia la recuperó en mitad de cancha y cuando se disponía a realizar un contraataque en el que iba a tener más jugadores en ataque que Estados Unidos en defensa, el árbitro pitó el final. Los eslovenos brotaron de furia, pero se fueron al descanso tranquilos con el 2-0.


El técnico yankee, Bob Bradley, pragmático, realizó un doble cambio para comenzar la segunda etapa: Edu y Feilhaber por Torres y Findley. Sabía que si quería dar vuelta el partido, debía intentarlo desde el comienzo del complemento. Quizás había visto el anterior partido del día, Alemania-Serbia, donde el técnico teutón nunca atinó a mover el tablero y así se quedó sin nada.


El mensaje llegó enseguida. Por derecha, Donovan recibió un bochazo que no pudo rechazar el central Bostjan Cesar –quien había arriesgado a correrse a la posición de lateral izquierdo con ese fin-, recortó hacia el área, levantó varias veces la cabeza insinuando un centro que nunca realizó y, en cambio, le rompió el arco a Samir Handanovic. El portero cometió un doble error: no salió a achicar y, además, se quedó parado en el primer poste y dio vuelta la cabeza ante el disparo, sacando los ojos de la trayectoria del balón.


A tiro del empate, Estados Unidos empezó a buscar con pelotazos frontales. Desde donde Birsa había hecho el primero de Eslovenia, Michael Bradley, volante e hijo del entrenador estadounidense, probó suave y contuvo el arquero. Así, los bochazos se siguieron sucediendo, hasta que uno llegó al área rival, uno de los atacantes la bajó y Bradley maltrató el esférico pegándole con los tapones al gol. Era el empate y era merecido. Los eslovenos se habían ido tranquilos al entretiempo y a diez del final se encontraban con que perdían la chance de ser el primer seleccionado clasificado a octavos.


A Estados Unidos se le planteó un dilema: si ir a buscar la victoria, con el riesgo de descuidar su defensa, sabiendo que en la última fecha enfrentaría a un casi seguro eliminado Argelia, que en tercer turno se mediría con Inglaterra. O cuidar el empate y no aprovechar el envión del gol.


En el minuto 84, Donovan se hizo cargo de un tiro libre desde el costado derecho del área, mandó un centro buscando a que alguien la conectara, Edu entró por el segundo palo y fusiló al arquero. El árbitro se consagró y cobró todavía no se sabe qué. En la jugada hubo cinco agarrones múltiples a favor de los yankee, pero el juez, al revés, sancionó a favor de los eslovenos. Así, el empate quedó sentenciado. Los jugadores y cuerpo técnico, tras la finalización, se le fueron al humo, pero ya era tarde.


Estados Unidos remontó el encuentro a lo Mendieta. En la última fecha tendrá la clasificación disponible frente a Argelia. En tanto que Eslovenia la sabrá mucho más difícil contra Inglaterra.



Destacados:



Figura: Landon Donovan: 6 (seis). Dentro de un nivel muy parejo en un partido vibrante, el referente de Estados Unidos se puso el equipo al hombro y lo condujo al empate.


Antifigura: Samir Handanovic: 4 (cuatro). Si bien no tuvo que intervenir en muchas ocasiones, el doble error en el primer gol y la pasividad en el segundo ameritan a que haya sido el peor del partido.


Árbitro: Koman Coulibaly (MALÍ): 1 (uno): Mal al no expulsar a Dempsey por un codazo, mal por la amarilla a Findley, mal por cortar una contra de Eslovenia cuando pitó el fin del primer tiempo, mal en una jugada a favor de Estados Unidos que era para expulsar a un defensor esloveno por cortar una jugada manifiesta de gol y horrible al anular el gol del triunfo estadounidense. Muy mal. De lo peor del Mundial. Puede adelantar su viaje a casa. Ninguna de las dos selecciones se fue conforme con el arbitraje, todo un síntoma.


Nota de color: El empate estadounidense se pareció a las mejores épocas de Mendieta en los campeonatos MC.

jueves, 17 de junio de 2010

Punteros sudamericanos


Francia y México venían de empatar sus partidos de la primera ronda: el equipo de Domenech no había hecho goles frente a Uruguay y el Rafa Márquez había logrado el empate a uno para los suyos, en los últimos 10 minutos contra Sudáfrica. Sin embargo, a pesar del 2-0 a favor del Tri, todos los seleccionados de este grupo tienen chances, aunque, si los sudamericanos empataran la próxima fecha, dejarían sin posibilidades al resto.
Durante la primera parte ambos equipos arrancaron bien parados y si bien el galo mostró algunos destellos, sobre todo en el juego rápido por las puntas, no logró vencer a una eficiente defensa comandada por Moreno y Rodriguez, que pocas veces salió jugando por abajo y buscó evitar complicaciones. Los verdes tuvieron 3 amonestaciones por faltas bastante tácticas y una por un innecesario empujón de Juarez que reaccionó ante la provocación de Malouda en el arranque de la segunda mitad.
En el inicio de juego Giovani dos Santos le pega adelantado desde afuera a una pelota que pega en el palo, unos minutos más tarde Vela también de lejos remata un metro arriba del travesaño y recién a los 26 aparece la primera oportunidad clara para el Tri: Salcido pica por la izquierda y queda solo frente a Lloris que, de rodillas y con los brazos en el centro del cuerpo, la atrapa y la envuelve.
Vela lucha una pelota con Toulalan, se estira de más y su isquiotibial derecho le dice basta, entra Barrera en su remplazo y a los pocos minutos tiene una chance de cabeza. A los 38, dos Santos, el hijo de Zizinho, la baja de pecho en el centro del área grande y cruza un derechazo que se escapa a media altura fuera de los palos.
Francia armó y tuvo la pelota pero genero pocas oportunidades claras. Un remate de Malouda y otro de Anelka, desde afuera y un intento individual de Ribery que terminó en tiro libre, él mismo lo tiró a la barrera, habilitó la contra y le costó una amarilla a Toulalan que salió a cortarla desde atrás y se pierde el próximo partido.
En el arranque del segundo tiempo la situación se mantuvo hasta que Aguirre hizo dos cambios, salieron Juárez y Franco que estaban amonestados y entraron Blanco y Hernández. Será este último quien dos minutos más tarde recibirá solo ante la mala salida de la línea francesa, eludirá al arquero Lloris que caerá rendido, y la volverá a tocar -ya sin nadie frente a él- para mandarla a descansar al centro de la red y darle la victoria parcial a su equipo.
A los 32 Barreda encara en el área, se zambulle antes de que lo toquen, el árbitro le cree y Abidal se lleva amarilla por un penal polémico. Blanco fusila besando la cara interna del palo izquierdo y sentencia el partido.
En toda la historia Francia no arriesgó, lo buscó tímidamente y pagó cara su apatía: para pasar deberá golear y dependerá de otros. México, en cambio, esperará al otro puntero del grupo con la tranquilidad de la tarea cumplida.

Figura del partido: Carlos Salcido, tal vez no sea indiscutible porque ninguno tuvo un brillo muy especial, pero si por algo lo ganó Mexico, fue por su entrega y su constancia y este lateral izquierdo estuvo conectado los 90 minutos, se fue al ataque sin perder las marcas y es un fiel exponente de esa característica.

Antifigura: Eric Abidal, sin contar la responsabilidad en el penal, fue una mala salida suya la que dejó solo a Hernández para el primero

Árbitro K. Al Ghamdi (KSA): 6 fue correcto aunque tampoco se le presentaron demasiadas situaciones complicadas y me queda la duda con el penal.

Calificación del partido: Sin demasiada emoción, intensidad de mayor a menor hasta los dos goles y se terminó de caer al final.

Demasiado verdes (Grecia 2 - Nigeria 1)


Tras la goleada de Argentina sobre Corea del Sur, Grecia y Nigeria tenían la posibilidad de buscar un triunfo para así acomodarse mejor en el grupo B. Lo de los helénicos ante los asiáticos había sido muy pobre, dándole así un poco de favoritismo a un Nigeria que sólo había perdido el partido “lógico” con Argentina.
El técnico de los griegos, Rehhagel, optó por realizar cuatros cambios para este partido, dejando de lado a su figura el delantero Charisteas. El esquema presentado fue de 4-3-3. Los nigerianos cambiaron dos jugadores respecto a su debut con Argentina y salieron con un 4-4-2.
Al comienzo del partido no había mucho para contar, con equipos que intentaban, pero no lograban acercarse a los arcos. Recién a los 15 minutos Nigeria consiguió un tiro libre por el sector izquierdo, algo cerca del área. Uche pateó un centro débil hacia el arco, posiblemente con la intención de encontrar a algún compañero. La pelota picó en el área chica y entró suavemente por la izquierda del arco, ante un Tzorvas que se vio sorprendido. Era un 1-0 para Nigeria sin tener grandes merecimientos.
En lo inmediato Grecia no logró reaccionar y un signo de su desconcierto se vio cuando su arquero, acompañando una pelota que se iba al saque de arco, puso sus manos antes de tiempo y regaló un corner. Poco iba a ocurrir hasta el fatídico minuto 32, cuando en un lateral para Grecia y, muy ingenuamente, un muy verde Kaita agredió a Torosidis con un empujón y una patada que permitió la simulación del griego. Ruiz sacó correctamente la roja y Nigeria se quedó con 10.
A partir de ahí, el partido cambió completamente. A los 36 ingresó Samaras en Grecia que se paró con tres delanteros. En ese tramo final iba a conseguir sus mejores chances, incluyendo una gran triangulación entre Karagounis, Katsouranis y Salpingidis, con la definición de este último. También Haruna salvó en la línea un remate de Samaras. El arquero nigeriano se iba transformando en figura, pero a los 43 Salpingidis recibió un pase atrás de Katsouranis, remató por derecha desde afuera del área, se desvió en Haruna y Enyeama no pudo hacer nada. La pelota entró por el palo derecho del arquero. Era el 1 a 1 y así se fueron a los vestuarios.
En el segundo tiempo, Grecia salió con la intención de atacar con sus tres puntas, mientras que Nigeria optó por defenderse y apostar a las contras de Yakubu, con la compañía de Uche. En la primera mitad Grecia, con sus propias limitaciones, tuvo varias ocasiones de gol, pero Enyeama estaba nuevamente muy inspirado y con sus atajadas era la gran figura de la cancha. Además, los delanteros africanos lograban aprovechar algunos contraataques y el partido parecía que se lo podía llevar cualquiera. Sin embargo, a los 25 minutos, tras un rebote de un corner, Tziolis pateó desde la puerta del área, Enyeama dio un rebote al medio y Torosidis definió por abajo, al palo derecho del arquero, para decretar el 2 a 1. A partir de ahí los helénicos lograron alejar el peligro de su arco buscando atacar y terminaron llevándose una histórica primera victoria en mundiales.
Con este resultado, Argentina no logró asegurar matemáticamente su clasificación a octavos y el segundo puesto quedó en suspenso. Nigeria pareció irse muy decepcionado por el resultado, aunque con un triunfo ante Corea se clasificaría en caso de que Argentina le ganara a Grecia. Los europeos festejaron mucho su victoria, a pesar de que sus chances de pasar de ronda parecen ser menores.


Figura del partido: Vassilios Torosidis. Dentro de un equipo griego sin grandes individualidades, el número 15 fue quien generó la expulsión de Kaita y luego anotó el segundo gol. Queda una mención para el arquero Enyeama que se atajó todo, pero falló en el gol de la derrota.

Antifigura: Sani Kaita. El volante nigeriano se llevó el premio al más verde del Mundial hasta ahora. Fue demasiado ingenuo, dejó con 10 a su equipo, siendo el principal responsable de la derrota.

Árbitro Oscar Ruiz (Colombia) 7: correcto manejo del partido y acertó en la expulsión de Keita. No hubo más polémicas así que quedó poco expuesto.

Calificación del partido: entretenido y emotivo. Con jugadores algo limitados, la expulsión cambió todo, hubo llegadas de los dos lados y en el 1 a 1 parecía que lo podía ganar cualquiera.

Dato de color: Grecia se sacó la mufa, convirtió su primer gol en un Mundial y consiguió su primer triunfo.

Polvo de estrellas


             Con el único cambio de Maxi Rodríguez por Verón (contracturado) y tratando de solidificar una línea de 4 más firme, Argentina salió a jugar su segundo partido en la Copa del Mundo con el objetivo de embolsar 3 puntitos más y acercarse a la clasificación. Del lado de enfrente, teníamos a los coreanos del sur que habían ganado en la primera fecha y venían perfilados con el rótulo del “rival más difícil del grupo”. Por presente y por historia (semifinalistas en el Mundial 2002 que co-organizaron con Japón). Aunque menos incisivo que contra Nigeria, el equipo de Diego arrancó cuidando la bocha, con buen traslado del esférico e insinuando gran desequilibrio de Tevez y Di María. Lio Messi arrancaba un poco más atrás, taponado por el mediocampo coreano, y le costaba entrar en juego. Sin embargo Argentina proponía fútbol por toda la cancha. Tanto apostaba por abajo que terminó consiguiendo la apertura del marcador por arriba. Aunque no de cabeza como contra Nigeria. Tiro de libre ejecutado desde la izquierda por Messi, Demichelis que no llega a cabecearla y el que se la lleva puesta con los tobillos es Park Chu-Young, el número 10 surcoreano. Gol en contra a los 16 minutos de partido. Gol a favor para la Selección. La mañana se encendía en Buenos Aires.
            Los goles propios te hacen recular o adquirís mayor confianza para ir por más. Esto último le pasó a la Argentina. Mientras Tévez estaba intratable, surgió un inconveniente. A Samuel le tiró jodido y en su lugar, tuvo que entrar Nico Burdisso, jugador reclamado por muchos en base a las deficiencias defensivas albicelestes. Aunque no se pensaba que tuviera que ingresar por El Muro de Milán. De parte de los coreanos, muy poquito. Un remate de Lee Chung-Yong que se fue lejos y un cabezazo que no intranquilizó a Romero. Nada más. Estaban todo el tiempo a la espera de lo que hiciera Argentina, aunque vale reconocerles un trato ciertamente apropiado de la Jabulani. Cuando apenas habían pasado dos minutos de la media hora, Messi le tocó cortito a Maxi Rodríguez un tiro libre y desde la izquierda, éste tiró un centro al área, Burdisso la peinó y un Higuaín solitario cabeceó a la red, sacándose la mufa nigeriana. Queda la duda de un off-side, pero para el cronista no estaba adelante. Muy fino Palacios, de todas maneras.
            Para el final del PT, tres incidencias para destacar, contrapuestas entre sí: 1) Tremenda tapada de Jung Sung-Ryong a Di María que le dio un zurdazo feroz al arco tras rebote de centro de Higuaín; 2) Notable jugada entre Tévez y Messi que éste define sutilmente desde el borde del área yéndose apenas afuera. Hubiera sido un golazo y bajábamos la persiana. 3) Una increíble distracción de Demichelis que deriva en la irrupción a pura velocidad de Lee Chung Yong (o Lechuzón para los que entienden únicamente castellano) en el área para definir sin inconvenientes frente a Romero y poner un insólito 1-2 en el último segundo del PT. Una señal de advertencia demasiado cruel.
            Me preparé un café, pelamos unas galletitas y nos dispusimos a observar la segunda parte. El grosero error de Micho – la foto de la crónica ilustra quién es la responsable de su baja performance – transmitió una sensación de nervios al equipo argentino que hizo pensar incipientemente en un doloroso escenario de empate. Pero Corea no es Brasil y Argentina, de cualquier modo, no se hundió en un pozo, sino que eran pequeños sobresaltos. El arquero surcoreano, aún con ese panorama de tensión, atajó dos pelotas muy buenas: a Higuaín dentro del área y a Tévez, que seguía picante y probó de afuera. Jonás se quedó sin partido ante Grecia por su segunda amarilla y el que también vio esa tarjeta fue Mascherano. Corea estaba un poco más adelantada en el campo de juego y la luminosidad de las estrellas argentinas se había apagado. Hasta que Diego metió un cambio que a muchos nos sorprendió en ese momento. Afuera Tévez, de tremenda actuación, premio Maradona hasta ese instante y adentro el Kun Agüero, hoy poco valorado por los hinchas. Dos minutos después de su ingreso, que había sido a los 29, corta una pelota, la cede para Messi que hace lo que quiere, encara hasta morir, remata, ataja el arquero, remata, pega en el palo y le queda servido el rebote a Higuaín que mete doblete y comienza a clausurar la ínfima ilusión coreana. A los 35, buena combinación de toques por la izquierda, Messi se la empala mágicamente a Agüero y éste envía un centro delicioso a la (Javi) sabiola de Higuaín, que se fuma en pipa su tercer tanto, igualando al gran Gabriel Omar. Enseguida, Diegote lo saca para que descanse y reciba el calor del público argentino y lo mete a Bolatti, el héroe de la clasificación argentina frente a Uruguay. Último cambio albiceleste y desde entonces correcta circulación de pelota hasta el final. Messi no pudo meter su gol (ya va a llegar Lionel), el Kun siguió firuleteando, Romero se tapó una bochita, de Bleeckere se llevó el silbato a la boca y a los 47 minutos le puso punto final al partido.
            Ganó Argentina y acaricia la clasificación. Muy buen nivel de algunos jugadores y la ilusión que parece tener sustento. Hay que seguir paso a paso. Lo que no podemos negar es que el 4 a 1 a Corea fue un polvo de estrellas. Y cómo le entramos a Evangelina.

Calificaciones

Romero 6 (Sólido. No tuvo responsabilidad en el gol)
Jonás Gutierrez 5 (Un poco más cómodo dada la ayuda de Maxi, pero aún así no termina de convencer)
Demichelis 3 (Error grosero en el gol coreano. Como creo en lo de las vuvuzelas, le levanto un puntito)
Samuel – (No califica. En su escaso tiempo de juego, casi no tuvo intervención)
Heinze 6 (Aunque cueste creerlo, el mejor de la defensa. Sin fisuras. Corte importante en el tercer gol)
Mascherano 7 (Más leoncito que nunca. Solvente en los quites y bancando la parada frente al perfil ofensivo de Argentina)
Maxi Rodríguez 6,5 (No hizo extrañar a Verón. Con eso, más que suficiente. Y eso que no lució)
Di María 7,5 (El caño que tiró en el PT garpa el puntaje. Buen recorrido por la banda. Así lo queremos al Fideo)
Tevez 8,5 (Notable. Potencia, velocidad, claridad conceptual. Rompe defensas. Cada vez más pueblo. Y más crack)
Messi 8 (Bastante obstaculizado al principio y excesivamente retrasado en el campo de juego. Pero cada vez que superó el vallado coreano generó un placer inmenso. Participación en los 4 goles, con gran protagonismo en tercero y cuarto. Casi clava una pepa hermosa)
Higuaín 10 (¿Se puede ponerle menos a alguien que clava 3 goles en un partido de Mundial? Por más que estuvo en gran parte desaparecido en acción y medio contenido, hizo lo que tenía que hacer: goles. Y no hizo uno, sino tricota, convirtiéndose en el goleador del Mundial hasta aquí)
Burdisso 5,5 (Ojalá hubiera entrado por Demichelis. Da confianza. Aún así entró frío)
Agüero 7,5 (Diegote nos cerró la boca. Entró por el excelso Apache y fue determinante en la liquidación del match. ¿Titular contra Grecia?)
(Bolatti no califica)

Premio “De qué planeta viniste”: Pipita Higuaín. Imposible no otorgarle este galardón a alguien que igualó lo realizado por Batistuta en otros mundiales. Que siga por esta senda.

Premio “Menos diez”: Demichelis. Si en cuartos de final se manda esa macana, nos volvemos a casa. No sé si sacarlo, pero no está en buen nivel.  

Premio “La tenemos adentro”: el cambio de Agüero por Tevez. Todos lo estábamos puteando a Diegote pero el Kun entró y la descosió en un pequeño ratito.

Juez: Fran de Bleeckere (Bélgica). En general estuvo correcto. Rápido para cobrar las infracciones cometidas por los coreanos. Amarillas justas para los argentinos. ¿Hubo off-side en el primer gol de Higuaín? El cronista piensa que no, que estaba en la misma línea que el defensor coreano. Si se equivoca, en todo caso el juez de línea es el responsable.

Dato de color: desde el 94 en adelante, excepto en 2002, Argentina la metió 4 veces o más en algún partido del Mundial respectivo: 4-0 a Grecia, 5-0 a Jamaica, 6-0 a Serbia y Montenegro y hoy 4-1 a Corea del Sur.
Dato de color penoso: llegamos a los 8 partidos invictos en Mundiales, récord histórico nuestro.