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domingo, 27 de junio de 2010

Gracias a Rossetti




Comentar un partido de Argentina es una tarea psicoanalítica prácticamente imposible. Uno debe despojarse de sí mismo, alejarse de las propias pasiones (tarea imposible, desde luego) y observarse en un acto analítico y protagónico al mismo tiempo. Una mierda. Solicito públicamente no volver a comentar un partido de la selección en el mundial, y mucho menos en fases tan decisivas.
La casa de Juani, en el impasible barrio de Parque Chacabuco y bajo una intermitente llovizna, fue el escenario en el cual nos juntamos con el dueño de casa, Eze e Iván a comer unos fideos y calmar los nervios acumulados en estos días para ver Argentina Vs. México. Los minutos de himno y salida de equipos fueron insoportables pero finalmente llegó el pitazo inicial.
Argentina cambiaba jugadores, pero no su esquema 4-3-3, que le permitía tener puntaje ideal. México llegaba con un 4-4-2, adelantando al Rafa Márquez a la línea de volantes y dejando a Osorio y el “masa” Rodríguez como saga central, en una decisión que terminaría costándole caro al Vasco Aguirre. En los primeros minutos, los aztecas trataron de hacer lo que mejor les salía: abrir la cancha con los laterales (Juárez, improvisado lateral por derecha, y Salcido por izquierda) y profundizar con los volantes por las bandas (Guardado y Giovanni Dos Santos -retrazado para marcar a Di María, pero también para darle llegada por esa punta-).
Argentina intentaba ser profunda y rápida como en los partidos anteriores, apostando a la movilidad de sus delanteros y al juego por las bandas con Di María y Maxi Rodríguez, ingresado muy inteligentemente por el anciano y vendepatria Verón (a Diego lo está asesorando bien el Negro Enrique), para desbordar su punta y controlar las subidas de Salcido.
Sin embargo, México controlaba bien a los chiquitos y tenía mucho más la pelota que Argentina. A los 8 minutos una bomba desde afuera de Salcido sorprendió a Romero, de mala respuesta, que fue literalmente salvado por el travesaño. Medio minuto más tarde un remate mexicano le sacó pintura al poste derecho. Argentina no pesaba arriba y dejaba jugar abajo porque Maxi y Di María volvían tarde y mal y los volantes no apretaban. México se le animaba, esperando cuando perdía la pelota y manejándola con criterio cundo la tenía. La primera parte del partido fue de ataque por ataque (“es un buen partido de fútbol”, decía nuestro filósofo del fútbol, Gambetita).
A los 26 llegó el “gol” argentino tras un gran pase de Messi, que dejó mano a mano a Tevez. El arquero salió bien pero controló mal la pelota, que volvió a quedarle a Messi. Éste asistió a Tévez y el Apache la empujó al arco. El detalle es que detrás de Tévez no estaban dos jugadores mexicanos habilitando, como marca el reglamento. Ni siquiera había uno. Era el off side no cobrado más grosero en mucho tiempo, que el cuarto árbitro quiso arreglar, avisándole por handy al línea. Por suerte (y como debía ser) la decisión estaba tomada y Rossetti convalidó el gol que ya había dado.
A la vergüenza del línea le siguió la vergüenza de la defensa mexicana. A los 31, Osorio quiso pisar la pelota y salir jugando, pero no coordinó bien los movimientos y le regaló la pelota a Higuain, dejándolo frente al arquero. El Pipita, resistido por el cronista, definió con una pisada deliciosa, que dejó al conejo Pérez arrodillado.
En ese primer tiempo, Argentina tuvo poco la pelota, atacó poco, le dieron un gol ilegítimo y aprovechó los horrores defensivos del rival. Suficiente para ganarle a por dos goles a este México.
Para el segundo tiempo, Aguirre armó un 4-3-3, soltando a Dos Santos bien arriba y con Barrera en cancha (cambio por Bautista). En esos primeros minutos se vio a una Argentina mal parada y tomando mal los avances mexicanos. Cuando creíamos que íbamos a sufrir bastante el segundo tiempo, Tévez armó una pared casual con Torrado y reventó el arco de Pérez, en uno de los mejores goles del mundial.
Sin saber por qué, México perdía por 3 goles y fue a buscar el empate con lo que tenía. Guille Franco entró por Guardado dibujando el 3-4-3 (Salcido a la línea de volantes junto con Juárez y Márquez de líbero) con el que terminaría el partido.
Desde el gol, Argentina se retrasó demasiado. Esperar no está mal si vas ganando, pero siempre es un problema si la segunda línea de 4 (Diego armó el 4-4-2, con Verón por Tévez) juega en tu propio campo.
México tenía espacio y pelota como para jugar y vinieron las aproximaciones. A los 24 Heinze sacó una pelota en la línea y un minuto después, el chicharito Hernández le rompió el arco a Romero. Faltaban 20 minutos y el partido no estaba liquidado, como diría Walter Nelson.
Sin embargo, México tuvo la pelota pero no llegó con claridad y ya no generaría situaciones claras de gol.
En el final, Messi pudo abrir su cuenta en este Mundial pero el mal arquero mexicano se lo negó.
Argentina no jugó bien, pero ganó merecidamente. Jugando a lo Brasil, sin grandes lujos ni llegadas, impuso una contundencia tremenda e hizo los goles en los momentos justos. México nunca se repuso de los golpes dados y dejó en claro sus limitaciones futbolísticas y que pesa sobre ellos una paternidad argentina tremenda.
Roberto Rossetti pitó el final, ganó Argentina y el sol, que ayer nos regaló Uruguay, comenzó a asomarse en Parque Chacabuco. Esperemos que ilumine a los muchachos el sábado que viene en esa final anticipada y revancha del último Mundial que se juega contra Alemania.

El origen de las Vuvuzelas

Ya que estas cornetas están tan de moda en esta Copa del Mundo, uno debería saber su origen .... antes de soplar en ella.

sábado, 26 de junio de 2010

Ay Celeste, regalame un sol

Empezaba la parte más apasionante del Mundial, los duelos mano a mano. Y el primer encuentro de esta segunda fase era el que disputaban Uruguay, tras haber ganado el grupo A de manera solvente, y Corea del Sur, quien salió segunda en el grupo de Argentina, con argumentos futbolísticos irregulares pero merecedora del lugar de escolta albiceleste. Port Elizabeth era la ciudad que recibía a estas dos selecciones.
El equipo de Tabarez buscando su mejor actuación en los últimos 40 años y los surcoreanos con aspiraciones de repetir o arrimar el bochín a su extraordinaria tarea en la Copa que co-organizaron con Japón hace 8 años.
Arrancó mejor la Celeste, parada ofensivamente con sus tres hombres de ataques: Edison Cavani y los fabulosos Forlán y Suárez. Sin embargo a los 4 minutos Park Chu Young estrelló un tiro libre en el palo derecho del arco de Muslera (invicto hasta aquí). Dos minutos más tarde el novio de Zaira Nara probó desde afuera provocando la atajada de Jung Sung Ryong. La suerte no sería esquiva 60 segundos después cuando el rubio delantero del Aleti la bancó por izquierda, tiró un centro con derecha y mientras la defensa y el arquero dormían una siesta infinita, apareció solito como pancho por su casa Lucho Suárez para entrarle de lleno con el pie derecho y mandarla a guardar. Festejo en el banco yorugua, sonrisa de arrabal tabarezca y 1-0 La Celeste.
La estrategia del pequeño país sudamericano era ceder la pelota a Corea y aprovechar la velocidad de sus delanteros para la contra. Durante la primera etapa salió bastante bien, pese a que la dinámica del mediocampo oriental era interesante, sobre todo con la magia aportada por el Diego surcoreano, Park Chu Young. Pero les faltaba profundidad a los muchachos dirigidos por Huh Jung Moo. Y en ese juego los de Tabarez estaban cómodos, sustentados en la solidez de la dupla central conformada por Lugano y Godin y en el perfil todo-terreno de los volantes Arevalo Ríos y de Diego Pérez. Un oportuno cierre de Fuccile sobre el final de la etapa ante un avance coreano decretó el descanso. Uruguay ganaba bien, pero por momentos reculaba en exceso. Si Corea ajustaba un poco la puntería, podía sorprender y llegar al empate.
En el arranque del ST, los hermanos yoruguas contaron con un cambio: Victorino por Godín, modificando la defensa. Corea dominaba el partido y Uruguay no encontraba la bola, sufriendo hasta en la faz defensiva. Muy atrás se paraba el equipo del Maestro y los surcoreanos se venían con tutti, aunque no lograban penetrar. La tiró por arriba del flaco traversa el amigo Park Chu Son, entró Lee Dong Gook por Kim Jae Sung, hubo una situación medio dudosa que debió haber sido penal para Corea (error de Wolfgang Stark que en el PT también se deglutió otro supuesto penalti pero a favor de Uruguay) y a los 23, mientras la lluvia caía impactantemente sobre Port Elizabeth, un centro al área celeste derivó en un despeje fallido que fue a parar a la cercanía de Lee Chung Yong que cabeceó ante la desesperación de Lugano y la apresurada salida de Muslera. Empataba Corea y era justo. Uruguay necesitaba salir de la cueva, adonde se había metido innecesariamente.
Por suerte para el espíritu latinoamericanista, Uruguay salió. Ahora, ¿por qué se había rezagado tanto? Pareció la actitud de alguien que sabe que va a ganar y cuando necesita, apreta el acelerador. Excesivamente jugado. El asunto es que los de Tabarez se adelantaron en el campo de juego y fueron a buscar la victoria. Se lo perdió dos veces Suarez, con un remate de afuera y un cabezazo muy solo que se fue lejos. Lodeiro ingresó por Alvaro Pereira y esta vez no se hizo expulsar tontamente. El partido se hizo de ida y vuelta. Ninguno quería el suplementario evidentemente. Bajo ese panorama, la levantada yorugua se tradujo en un gol de otro planeta. Luis "Chino" Suárez enganchó de izquierda a derecha y clavó un derechazo con una rosca hermosa colándose la Jabulani en el palo más alejado del arquero. Locura para Galeano, Mujica, Onetti, Nati Oreiro, Ova Laport, China Zorrilla, Benedetti, Gasalla,, Enzo y tantos célebres hermanos del paisito. A Uruguay increíblemente (paradojas del deporte más hermoso del mundo) lo había revitalizado el empate coreano. La figura del partido y uno de los Top 5 de la Copa hasta el momento fue reemplazado por Alvaro Fernández para aguantar los minutos finales. La dignísima Corea siguió intentando y tuvo el empate en los pies de Lee Dong Gook pero la enorme reacción de Muslera y la sapiencia de Lugano evitaron lo que hubiera sido justo, pero nos hubiera entristecido.
El alemán Stark se llevó el pito a la boca y la Celeste, pese al intenso aguacero de Port Elizabeth, iluminó el cielo sudafricano con un sol de ilusiones y esperanzas. La historia grande del fútbol uruguayo renace en la garra de Lugano, la capacidad aeróbica del correcaminos Diego Pérez, el liderazgo de Forlán y la fortaleza goleadora de Suárez, conducidos técnicamente por un verdadero maestro: Oscar Washington Tábarez. La alegría es inmensa para los charrúas pero el camino sigue y todavía pueden escribir un nuevo capítulo glorioso el viernes en el Soccer City. El libro aún tiene páginas en blanco.

Premio "De qué planeta viniste vo`": Luis Suárez. Fenomenal tarea, artífice de la victoria con sus dos goles. Está teniendo un gran Mundial y de la mano de su calidad (no es sólo goles), Uruguay puede seguir soñando.

Premio "Menos diez": Jung Sung Ryong. El arquero surcoreano fue el principal responsable del primer gol de Suárez. Reacción lenta, que aprovecharía el delantero del Ajax. La defensa no lo ayudó.

Pito: Wolfgang Stark (Alemania). Regular. Para el cronista, se comió dos penales, uno para cada equipo. Más allá de eso (muy importante), no tuvo fallas.

Nota de color: Sólo una vez Uruguay quedó afuera en Cuartos de Final. Fue en 1966 en Inglaterra. 4 veces arribó a semifinales, siendo dos veces campeón y dos veces cuarto. Todas las demás participaciones se fue en primera fase. Cada 20 años supera esa instancia  (1930, 1950, 1970, 1990, 2010).

Orgullo Africano

El enfrentamiento entre Estados Unidos, agónico ganador del grupo C, y Ghana, escolta de Alemania en el D, tuvo un claro dominador en el primer tiempo. El equipo africano salió al campo de juego a llevarse por delante a su imperialista rival. Se puso en ventaja apenas empezado el partido: Annan presionó y recuperó la Jabulani en la mitad de la cancha, cediéndosela a Prince Boateng que estaba a pocos pasos. El ghanés puso máxima velocidad, apiló a un yanqui, se abrió un poco y cuando estaba por pisar el área sacó un excelente remate bajo y fuerte al primer palo que fue demasiado para un arquero mal parado: 1-0.
En la mitad de la cancha ganaron siempre los africanos. Eran más rápidos y profundos en el manejo de la pelota.
Estados Unidos llevó peligro claro solamente una vez en el primer tiempo: promediándolo, Finley tuvo un mano a mano que definió bajo, y resolvió bien el arquero Kingson.
A los 37’, hubo una clara para Ghana: pase profundo para Asamoah, que le ganó en velocidad a dos cueveros estadounidenses que parecían tener las piernas atadas. Definió fuerte y bajo, y obligó a una muy buena respuesta del arquero Howard.

El segundo tiempo mostró un Estados Unidos un poco más comprometido con el juego. Apenas al minuto de juego, Feilhaber perdió un mano a mano genialmente tapado por Kingson.
A los 15’, luego de una buena de Dempsey con caño incluido, Jonathan lo baja adentro del área: penal magistralmente ejecutado por Landon “en cada mundial tengo menos pelo” Donovan, que pone el resultado noventoso: 1 a 1.
Con el control de la pelota en el segundo tiempo, los norteamericanos generaron varias situaciones donde pudieron haberse puesto en ventaja, pero siempre se encontraron con la figura del portero Kingson. Las más claras: a los 30’, le tapa bien a Bradley; y a los 35’ Altidore define cayéndose y la pelota se va muy cerca.

Con la chapa igualada, el partido fue al alargue. A los 2’ de juego del primer tiempo suplementario, un pelotazo alto y frontal complicó a la defensa estadounidense. Gyan, a pura fuerza, se la llevó con el pecho, aguantó la embestida de Bocanegra, recompuso su paso luego de trastabillar, y le rompió el arco a Howard con un zurdazo centrado.
Ghana mejoró mucho en el alargue y jugó con suficiente tranquilidad. A los estadounidenses les faltó actitud para salir a buscar la paridad que obligara los penales.

Ghana ganó, jugó bien de a ratos, y por momentos se le complicó. Mostró actitud en su mejor partido de este mundial y promete ser un rival complicado para la garra charrúa.

Premio “de que planeta viniste”: Kingson. El arquero la rompió, descolgó centros, sacó con los puños, y tapó un par de mano a mano. En el primer tiempo jugó muy bien Annan, y Gyan fue decisivo para sentenciar el partido.

Premio “menos diez”: Clark. El estadounidense falló en la jugada del primer gol, y se fue reemplazado a los 30’ del primer tiempo (muy gauchito el DT).

Árbitro: Kassai. Bien. El húngaro dirigió tranquilo en un partido sin grandes dificultades. Correcta sanción en el penal.

Nota de color: en un palco del estadio charlaban distendidamente dos importantísimas figuras del mundo de los negocios: Bill Clinton y Mick Jagger.

La sorpresa la dio el comentarista


Este comentario fue posible gracias al aporte inestimable del Gamallo menor que, a costa de perderse Brasil-Portugal y una mañana de estudio frente al piano, priorizó que este Blog no se perdiera de un partido de estas caracteristicas.
Salud Mundialófilos!!


En la previa, la de Costa de Marfil era una misión imposible y la de éste comentarista también. Encontrarle emoción a un partido en el cual el equipo de Drogba y compañia debian marcar 7 goles para tener chances de clasifar era empresa difícil. Sin embargo los primeros 20 minutos casi nos tapan la boca a todos.
Un Costa de Marfil imparable con llegada por las bandas con Eboué y Boka, con buen manejo de balon y un ataque con 4 delanteros parecía destruir la abroquelada ( y horripilante) defensa norcoreana. La primer llegada clara vino a los 40 segundos de juego cuando un pase en cortada de Gervinho dejo a Keita mano a mano con el 1 oriental, pero éste tiro débil y el portero controló bien. Luego, a los 8minutos, Romaric avisaba de tiro libre. Un minuto después un buen desequilibrio de Gervinho seguido por un disparo que recorrio toda la línea del arco casi provoca el primer estallido. Los "elefantes" llegaban por todos lados hasta que a los 13 Yaya Touré recibe de Boka (gran jugada del lateral) para definir contra el palo, demostrando la calidad del jugador barcelonense. A agarrar la pelota y correr al medio.
Los africanos siguieron en plan de no dejar pensar a los coreanos y al minuto 16 estrellaron un tiro en el palo. Recién dos minutos mas tarde avisó corea con un tiro libre que paso a 1 metro del palo de Barry.Otra emoción iba a llegar cuando a los 19 Romaric define con el arco libre después de una jugada brillante de Drogba, quien bajó una pelota difícil y la reventó contra el travesaño. Parecía que el milagro estaba cerca pero increiblemente los de verde bajaron la intensidad y Corea comenzó a tener un poco mas la pelota tocando en el medio y haciendo el partido mas trabado. Gervinho, Keita y Eboué tuvieron chances de irse al entre tiempo con un resultado que podia ponerle suspenso a la definición del grupo pero la suerte, y la buena intervención del arquero lo impidieron.
Ya en el 2do tiempo se vio un equipo sin esperanzas que corrió pero que perdió claridad. Salvo el gol a los 81 y algunas jugadas de Kalou quien entro por Gervinho no tuvo chances de ampliar el marcador. Mas allá de las intervenciones del portero, o de alguna jugada aislada del 9 Tae-tse no hay necesidad de aprenderse ni de mencionar ninguno de los nombres de los asiáticos. Los marfileños deben estar lamentandose no haber ido a buscar el partido con Portugal, ya que según mi opinión ahí estuvo la clave de su eliminación.
Adíos mundial para Drogba.

viernes, 25 de junio de 2010

Ganó el mejor y pasaron los mejores



Aclaremos el panorama, diría Richard Arjona, enemigo íntimo de Fito Páez. Este partido le tocaba oficial y extra-oficialmente a Rubén Bravo, el DT de Mendieta, a quien le clavaron una reunión a la misma hora y después miró el encuentro con altísimo grado de desconcentración. En su reemplazo, apareció quien escribe. Con los pibes del laburo y un sintonizador en una máquina inutilizada, aprecié con muchísimo nerviosismo el cotejo entre Las Rojas (y no hablo de la agrupación femenina del MAS). ¿Por qué los nervios? Porque el gran Marcelo Bielsa estaba frente a una situación difícil: como hace 8 años atrás, podía quedarse nuevamente afuera de un Mundial en primera ronda. Y eso que había ganado los dos primeros partidos. Como Suiza metió la cola con su tremendo batacazo anti-gallego, la historia se complicó para los chilenos.
No va a ser la mejor crónica del Mundial ni por asomo. Seremos sintéticos e iremos al grano: España jugó mejor que Chile. Es mejor. De todas maneras el papel trasandino fue más que digno y sino fuera por el grosero error de Bravo (invicto hasta aquí) bastante más hubiera tardado la Roja europea en abrir el marcador (si es que lo abría). El conjunto de Del Bosque era maniatado por el esquema de ultra-presión planteado por el Loco y sus figuras no encontraban la magia. Chile con la pelota no llevaba demasiado peligro. Sin embargo las cosas estaban parejas hasta que Bravo salió a cualquier parte a cortar una bocha, la dejó corta y David Villa con zurda le pegó como venía y de casi 40 metros la metió en el arco vacío de la Roja sudamericana. Los dirigidos por Bielsa (que no lo podía creer, más allá de que Suiza no le puede hacer un gol a nadie) estaban muy acelerados (tres amarillas en los primeros 20 minutos) y España empezaba a crecer futbolísticamente. Así las cosas, llegó el segundo gol con gran definición del cerebro Iniesta y en la misma jugada el impresentable Marco Rodríguez expulsó a su tocayo Estrada (que estaba amonestado) por un “no toque” al tobillo de la Niña Torres. Penoso lo del referí (bombero) mexicano y muy triste ver a Marcelo agarrarse la cabeza como quién sabe que lo malo pasa una vez y puede pasar también más de una. De cualquier modo, repito: la confianza en que Suiza no le hiciera un gol aún si se jugaran 1000 minutos a Honduras se mantenía inalterable en este humilde cronista. Faltaban 10 minutos para terminar el PT y lo mejor que le podía pasar a Chile era que terminase la etapa para refrescarse, bajar un cambio y pensar cómo empardar una historia que venía torcida (al tiempo que debían rezarle a los hermanos centroamericanos).
El inicio del ST mostró un Chile más adelantado, con la dificultad del hombre de menos y la grata noticia de que Villar descontó de entrada con una bomba de afuera del área que se desvió en Piqué. 1-2 y obligaba a Suiza a ponerla dos veces para subirse a los octavos. España aceleraba, Chile aguantaba. Hasta que ambos descubrieron que el país de Federer era incapaz de convertir y en consecuencia los gallegos bajaron la patita, conservaron el balón, Chile hizo que apretaba y la caballerosidad deportiva (o pacto de no agresión) se transformó en justicia: ninguno de estos equipos podía quedarse afuera. Ahora se bifurcan los caminos: España renueva credenciales de candidato y va hacia un choque accesible contra el espejismo portugués mientras que los dirigidos por Bielsa (quien se sacó la mufa; ahora “shut up” a los críticos sin argumentos) tendrán al gran cuco del Mundial: los brazucas. ¿Habrá milagro? Muy difícil, pero no imposible. Gracias Marcelo.

Premio “De qué planeta viniste”: Iniesta. Genio cerebral y figura terrenal. Alta pepa y elegancia para clasificar a España en el lugar que le correspondía.
Premio “Menos diez”: Bravo. Tremendo moco que se mandó y que nos hizo temblar a escala Ritcher a todos los bielsistas de este mundo (sobre todo al principal).
Referí: Marco Rodríguez (México): 3. Lamentable lo suyo señor. Inclinó la cancha a favor de España y expulsó incorrectamente a Estrada.

Ningún relojito suizo



En un partido visto únicamente por el pueblo helvético y el hondureño, además de quien relata, Suiza tenía la chance, no solo de clasificar a octavos –como lo hiciera el Mundial pasado- sino también adelantar el regreso a casa de Chile o España, que se medían en un partido en simultáneo. Los centroamericanos tenían posibilidades matemáticas, pero eran los más débiles del grupo y ya lo habían demostrado en los dos partidos previos.


Así es que el único atractivo del encuentro era saber si Suiza podría cambiar su planteo defensivo de los anteriores cotejos y conocer cual de los otros dos equipos se sumaría a la lista de fracasos a la que adhirieron tempranamente Francia e Italia –los finalistas del anterior Mundial-.


Pero quienes habían amargado en el debut a los españoles, ahora amargaron a sus seguidores. El partido arrancó fríamente y los equipos se repartieron la pelota para establecer qué roles llevarían adelante cada uno. Los helvéticos trataban de llegar tocando, mientras que los hondureños eran más pragmáticos y contraatacaban o buscaban con pelotazos a su referencia ofensiva, David Suazo.


Primero Gokhan Inler remató de zurda al palo más lejano. Luego Tranquillo Barnetta mandó un centro para Eren Derdiyok, quien cabeceó desviado, y después disparo suavemente a las manos del arquero Noel Valladares. Sí bien Suiza proponía, lo hacia más por obligación que por oficio.


La jugada más clara del primer tiempo fue un centro de Derdiyok para Blaise Knufo, quien no supo si darle con el pie o cabecearla y finalmente le pego sin fuerza con el pecho en paralelo al arco. La primera parte se moría y sí en ambos países se acostumbra dormir la siesta, hubiera sido inevitable terminar en ella. Lo de Honduras era nulo. El cronista debió lavarse la cara y desperdició parte de su día libre. “Para el bostezo”, sintetizó el relator Walter Nelson.


En el entretiempo, los europeos debieron enterarse del 2 a 0 de España frente a Chile, por goles de David Villa –luego de un error en una salida lejos del portero Claudio Bravo- y Andrés Iniesta, porque se adueñaron de la pelota y buscaron con más ganas que fútbol el triunfo. Por su parte, los centroamericanos buscarían mediante contras.


En la primer jugada favorable para los dirigidos por 3R (Reynaldo Rueda Riveras), el velocista Edgar Álvarez desbordó por derecha y colocó un centro al primer poste para Suazo, pero éste solo pudo conectarla para mandarla desviada por el otro palo.


Por su parte, Hakan Yakin –a quien conocí cuando se televisó un campeonato de tiros libres de jugadores y arqueros ignotos salvo Cañete Canizares- entró para hacerse dueño de las pelotas paradas. A los 54 minutos, en ¾ le entró de zurda muy suave, buscando que alguien la conectara, pero la bocha llegó en cámara lenta a las manos de Valladares. En otra ocasión, Derdiyok cogió un rebote dentro del área y trató de fusilar al buen portieri, pero éste la atrapó en el medio del arco.


En un buen contraataque, a los 70 minutos, la figura hondureña Suazo se puso la jugada al hombro, encaró al último defensor por derecha y tocó hacia la izquierda para Álvarez, quien entró solo al área y definió ante la salida de Diego Benaglio, quien logró mandarla afuera.


Como respuesta, el lateral derecho Stephan Lichtsteiner llegó hasta el fondo, cruzó el esférico más allá del segundo palo, Barnetta la controló y la cedió al medio del área para el goleador Alexandre Frei –quien había entrado hacia dos minutos-, pero la mando muy por encima del travesaño.


En otra contra, la única arma centroamericana, Honduras atacó con cinco jugadores contra cuatro defensores rivales y luego de un toqueteo por el medio, Georgie Welcome pisó el área y convirtió. Sin embargo, el árbitro argentino, Héctor Baldassi, a instancias de su asistente Ricardo Casas, anuló mal la jugada. La terna era la primera vez que debía involucrarse en el partido y lo hacía erróneamente.


Suiza debía marcar dos goles en cinco minutos, o de lo contrario arafue. Su goleador poco pudo hacer. Encima, seguía recibiendo contraatanques, esta vez, nuevamente Welcome llegó al área, luego de recorrer varios metros por izquierda, y remató al cuerpo de Benaglio.


Al tiempo que se moría el partido, también se reducían las chances de ambos, sobre todo de Suiza, quien había conseguido un valiosísimo triunfo en el debut contra España. Ahora solo le serviría como anécdota, mientras que Chile –y sus seguidores- consiguieron que no se modificara el 0 a 0 y, por ende, logró conseguir la clasificación.


Con este partido, terminó una primera rueda llena de sorpresas, falto de goles y, lo más importante, falto de fútbol, que es a lo que las 32 “mejores” selecciones del mundo vinieron a mostrar para los más de 6 mil millones de espectadores.



Destacados:



Figura: Diego Benaglio y Noel Valladares: 5 (cinco). Los arqueros, se mostraron seguros ante las pocas situaciones de riesgo. Además, demostraron ser lo mejor de sus equipos en las tres fechas.


Antifigura: El resto de los jugadores: 4 (cuatro). Los suizos tenían la seria posibilidad de pasar y amargar a Chile o volver a angustiar a España, pero les falto ese fuego de equipos argentinos. Los hondureños no fueron menos, defendió mal y desperdició todas las contras, incluso aquellas en las que estuvo en superioridad numérica.


Árbitro: Héctor Baldassi: 6 (seis). Venía tranquilo hasta el gol mal anulado a Honduras, aunque era jugada del línea. En el resto, bien. Además, hay que entenderlo: acostumbrado al fútbol argentino, se bancó un partido de aquellos.