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viernes, 25 de junio de 2010

Ganó el mejor y pasaron los mejores



Aclaremos el panorama, diría Richard Arjona, enemigo íntimo de Fito Páez. Este partido le tocaba oficial y extra-oficialmente a Rubén Bravo, el DT de Mendieta, a quien le clavaron una reunión a la misma hora y después miró el encuentro con altísimo grado de desconcentración. En su reemplazo, apareció quien escribe. Con los pibes del laburo y un sintonizador en una máquina inutilizada, aprecié con muchísimo nerviosismo el cotejo entre Las Rojas (y no hablo de la agrupación femenina del MAS). ¿Por qué los nervios? Porque el gran Marcelo Bielsa estaba frente a una situación difícil: como hace 8 años atrás, podía quedarse nuevamente afuera de un Mundial en primera ronda. Y eso que había ganado los dos primeros partidos. Como Suiza metió la cola con su tremendo batacazo anti-gallego, la historia se complicó para los chilenos.
No va a ser la mejor crónica del Mundial ni por asomo. Seremos sintéticos e iremos al grano: España jugó mejor que Chile. Es mejor. De todas maneras el papel trasandino fue más que digno y sino fuera por el grosero error de Bravo (invicto hasta aquí) bastante más hubiera tardado la Roja europea en abrir el marcador (si es que lo abría). El conjunto de Del Bosque era maniatado por el esquema de ultra-presión planteado por el Loco y sus figuras no encontraban la magia. Chile con la pelota no llevaba demasiado peligro. Sin embargo las cosas estaban parejas hasta que Bravo salió a cualquier parte a cortar una bocha, la dejó corta y David Villa con zurda le pegó como venía y de casi 40 metros la metió en el arco vacío de la Roja sudamericana. Los dirigidos por Bielsa (que no lo podía creer, más allá de que Suiza no le puede hacer un gol a nadie) estaban muy acelerados (tres amarillas en los primeros 20 minutos) y España empezaba a crecer futbolísticamente. Así las cosas, llegó el segundo gol con gran definición del cerebro Iniesta y en la misma jugada el impresentable Marco Rodríguez expulsó a su tocayo Estrada (que estaba amonestado) por un “no toque” al tobillo de la Niña Torres. Penoso lo del referí (bombero) mexicano y muy triste ver a Marcelo agarrarse la cabeza como quién sabe que lo malo pasa una vez y puede pasar también más de una. De cualquier modo, repito: la confianza en que Suiza no le hiciera un gol aún si se jugaran 1000 minutos a Honduras se mantenía inalterable en este humilde cronista. Faltaban 10 minutos para terminar el PT y lo mejor que le podía pasar a Chile era que terminase la etapa para refrescarse, bajar un cambio y pensar cómo empardar una historia que venía torcida (al tiempo que debían rezarle a los hermanos centroamericanos).
El inicio del ST mostró un Chile más adelantado, con la dificultad del hombre de menos y la grata noticia de que Villar descontó de entrada con una bomba de afuera del área que se desvió en Piqué. 1-2 y obligaba a Suiza a ponerla dos veces para subirse a los octavos. España aceleraba, Chile aguantaba. Hasta que ambos descubrieron que el país de Federer era incapaz de convertir y en consecuencia los gallegos bajaron la patita, conservaron el balón, Chile hizo que apretaba y la caballerosidad deportiva (o pacto de no agresión) se transformó en justicia: ninguno de estos equipos podía quedarse afuera. Ahora se bifurcan los caminos: España renueva credenciales de candidato y va hacia un choque accesible contra el espejismo portugués mientras que los dirigidos por Bielsa (quien se sacó la mufa; ahora “shut up” a los críticos sin argumentos) tendrán al gran cuco del Mundial: los brazucas. ¿Habrá milagro? Muy difícil, pero no imposible. Gracias Marcelo.

Premio “De qué planeta viniste”: Iniesta. Genio cerebral y figura terrenal. Alta pepa y elegancia para clasificar a España en el lugar que le correspondía.
Premio “Menos diez”: Bravo. Tremendo moco que se mandó y que nos hizo temblar a escala Ritcher a todos los bielsistas de este mundo (sobre todo al principal).
Referí: Marco Rodríguez (México): 3. Lamentable lo suyo señor. Inclinó la cancha a favor de España y expulsó incorrectamente a Estrada.

Ningún relojito suizo



En un partido visto únicamente por el pueblo helvético y el hondureño, además de quien relata, Suiza tenía la chance, no solo de clasificar a octavos –como lo hiciera el Mundial pasado- sino también adelantar el regreso a casa de Chile o España, que se medían en un partido en simultáneo. Los centroamericanos tenían posibilidades matemáticas, pero eran los más débiles del grupo y ya lo habían demostrado en los dos partidos previos.


Así es que el único atractivo del encuentro era saber si Suiza podría cambiar su planteo defensivo de los anteriores cotejos y conocer cual de los otros dos equipos se sumaría a la lista de fracasos a la que adhirieron tempranamente Francia e Italia –los finalistas del anterior Mundial-.


Pero quienes habían amargado en el debut a los españoles, ahora amargaron a sus seguidores. El partido arrancó fríamente y los equipos se repartieron la pelota para establecer qué roles llevarían adelante cada uno. Los helvéticos trataban de llegar tocando, mientras que los hondureños eran más pragmáticos y contraatacaban o buscaban con pelotazos a su referencia ofensiva, David Suazo.


Primero Gokhan Inler remató de zurda al palo más lejano. Luego Tranquillo Barnetta mandó un centro para Eren Derdiyok, quien cabeceó desviado, y después disparo suavemente a las manos del arquero Noel Valladares. Sí bien Suiza proponía, lo hacia más por obligación que por oficio.


La jugada más clara del primer tiempo fue un centro de Derdiyok para Blaise Knufo, quien no supo si darle con el pie o cabecearla y finalmente le pego sin fuerza con el pecho en paralelo al arco. La primera parte se moría y sí en ambos países se acostumbra dormir la siesta, hubiera sido inevitable terminar en ella. Lo de Honduras era nulo. El cronista debió lavarse la cara y desperdició parte de su día libre. “Para el bostezo”, sintetizó el relator Walter Nelson.


En el entretiempo, los europeos debieron enterarse del 2 a 0 de España frente a Chile, por goles de David Villa –luego de un error en una salida lejos del portero Claudio Bravo- y Andrés Iniesta, porque se adueñaron de la pelota y buscaron con más ganas que fútbol el triunfo. Por su parte, los centroamericanos buscarían mediante contras.


En la primer jugada favorable para los dirigidos por 3R (Reynaldo Rueda Riveras), el velocista Edgar Álvarez desbordó por derecha y colocó un centro al primer poste para Suazo, pero éste solo pudo conectarla para mandarla desviada por el otro palo.


Por su parte, Hakan Yakin –a quien conocí cuando se televisó un campeonato de tiros libres de jugadores y arqueros ignotos salvo Cañete Canizares- entró para hacerse dueño de las pelotas paradas. A los 54 minutos, en ¾ le entró de zurda muy suave, buscando que alguien la conectara, pero la bocha llegó en cámara lenta a las manos de Valladares. En otra ocasión, Derdiyok cogió un rebote dentro del área y trató de fusilar al buen portieri, pero éste la atrapó en el medio del arco.


En un buen contraataque, a los 70 minutos, la figura hondureña Suazo se puso la jugada al hombro, encaró al último defensor por derecha y tocó hacia la izquierda para Álvarez, quien entró solo al área y definió ante la salida de Diego Benaglio, quien logró mandarla afuera.


Como respuesta, el lateral derecho Stephan Lichtsteiner llegó hasta el fondo, cruzó el esférico más allá del segundo palo, Barnetta la controló y la cedió al medio del área para el goleador Alexandre Frei –quien había entrado hacia dos minutos-, pero la mando muy por encima del travesaño.


En otra contra, la única arma centroamericana, Honduras atacó con cinco jugadores contra cuatro defensores rivales y luego de un toqueteo por el medio, Georgie Welcome pisó el área y convirtió. Sin embargo, el árbitro argentino, Héctor Baldassi, a instancias de su asistente Ricardo Casas, anuló mal la jugada. La terna era la primera vez que debía involucrarse en el partido y lo hacía erróneamente.


Suiza debía marcar dos goles en cinco minutos, o de lo contrario arafue. Su goleador poco pudo hacer. Encima, seguía recibiendo contraatanques, esta vez, nuevamente Welcome llegó al área, luego de recorrer varios metros por izquierda, y remató al cuerpo de Benaglio.


Al tiempo que se moría el partido, también se reducían las chances de ambos, sobre todo de Suiza, quien había conseguido un valiosísimo triunfo en el debut contra España. Ahora solo le serviría como anécdota, mientras que Chile –y sus seguidores- consiguieron que no se modificara el 0 a 0 y, por ende, logró conseguir la clasificación.


Con este partido, terminó una primera rueda llena de sorpresas, falto de goles y, lo más importante, falto de fútbol, que es a lo que las 32 “mejores” selecciones del mundo vinieron a mostrar para los más de 6 mil millones de espectadores.



Destacados:



Figura: Diego Benaglio y Noel Valladares: 5 (cinco). Los arqueros, se mostraron seguros ante las pocas situaciones de riesgo. Además, demostraron ser lo mejor de sus equipos en las tres fechas.


Antifigura: El resto de los jugadores: 4 (cuatro). Los suizos tenían la seria posibilidad de pasar y amargar a Chile o volver a angustiar a España, pero les falto ese fuego de equipos argentinos. Los hondureños no fueron menos, defendió mal y desperdició todas las contras, incluso aquellas en las que estuvo en superioridad numérica.


Árbitro: Héctor Baldassi: 6 (seis). Venía tranquilo hasta el gol mal anulado a Honduras, aunque era jugada del línea. En el resto, bien. Además, hay que entenderlo: acostumbrado al fútbol argentino, se bancó un partido de aquellos.

jueves, 24 de junio de 2010

NO LE ROBBEN NI UN EMPATE


Holanda 2 - Camerún 1

En Ciudad del Cabo en medio de mar y montañas, se enclava el estadio Green Point (o para nosotros Punto Verde) con capacidad superior a las sesenta mil almas. Aquí se disputará la semifinal del cuadro opuesto al argentino. Ya podemos ir imaginando un Holanda-Uruguay el día 6 de Junio a las 15:30hs que se dispute en esta cancha. Pero volviendo mas acá, y a lo que nos toca, lo cierto es que los que se vieron las caras y los cuerpos fueron europeos y africanos. Holanda jugaba contra Camerún, sin demasiados aditamentos más que seguir observando a uno de los tres grandes candidatos a ganar el mundial, y esperar una linda jornada futbolística.
El colegiado que llamaba a Eto’o y Gio Van Bronckhorst para realizar el sorteo era el shileno Pablo Pozo, que de no haber mediado un ‘averiamiento’ físico hubiera estrenado el pito en el partido Argelia vs. Escatimenia (ya mostraba la actitud que lo condenaría contra los británicos).
El franco Le Guen haría jugar a ‘burunbunbun…’ con un clásico de los tiempos modernos, 4-4-2. La novedad es la introducción de Geremi, jugador con más presencias de su selección. Respecto al DT holandés Bert Van Marwijk, el esqueleto que dispuso (junto con los ayudantes ex-barcelonistas Phillip Cocu y Frank De Boer) fue con el que venía haciendo pie en las eliminatorias y en lo que va del mundial, un 4-2-3-1 que bien nos describia el blogista Leandro, que nunca altera ni siquiera en el desarrollo del partido o con los cambios que siempre son puesto por puesto. La estrella Robben en el banco aguardando su turno.
Posterior a la descontextualizadora propaganda del HSBC, los de Países Bajos, esta vez empilchados de blanco, serían los que moverían el fulbo.
Se habían enfrentado dos veces en oportunidad de amistoso. En uno se impuso Holanda por la mínima, el otro empate en cero.
Empezó Holanda en los primeros minutos, a llevar el partido para el lado de su conveniencia. Cual araña que teje su tela y va rodeando a su presa, lo mismo hizo con el arco rival. Posesión de pelota, movimientos pausados, abriendo la cancha y después sí soltando la bocha en cortada para que su único punta Van Persie concrete.
De movida nomás, brillante combinación entre el 9 y el 10 (Sneijder). El primero la cede de taco, y el diez que peca de solidario y agradecido, se la devuelve cuando era para pegarle, y la jugada se pierde.
Responde en seguida Camerún con franco tiro de Chedjou. Pero no se confundan, el dopartido no era bueno.
Recién reverdecería el mismo cuando promediando la primera mitad, Holanda se acerca al arco primero con un libre directo de Van der Vaart que fuerza al uno rival, y un remate cruzado del polivalente Kuyt que se va susurrando al palo. Estas aproximaciones auguraban el gol, que vendría tres minutos después.
35’ a pase de Van der Vaart, extremo por izquierda, Van Persie responde con pierna derecha cruzándola a la red. GOL de Holanda, y 1 a 0.
Los jugadores visitan el vestuario y comienzan nuevos ’45, que no resultarían tan novedosos.
A los cinco, el Robin del gol se despega bien de la marca, patea cayéndose y esta vez bien Souleymanou. Diez minutos después de esta opción, sería reemplazado para cuidarlo de cara a octavos. Entra Klaas Jan Huntelaar.
Catorce del ST ‘decía’ el reloj, y recién Eto’o empieza a recordar quien es, con bonita jugada. De u levantada Camerún obtendría las mejores y claras jugadas de gol. Los de verde empiezan a llegar y a los dieciocho Pablo Pozo (que jura y perjura no tener nada que ver con el jugador numero veintidós de la selección Argentina) sanciona la pena máxima. Samuel Eto’o lo transforma en GOL. 1 a 1.
Vuelven a recobrar el protagonismo del partido los de blanco. En ese contexto se produce la chance para De Jong que se lo pierde increíblemente. El técnico quería llegar al puntaje ideal como Argentina sin perder su increible racha positiva, y manda a calentar a Arjen Robben. También para darle minutos de fútbol. Finalmente entra por el Rafa Van der Vaart. Se asusta el otro DT, y pone al todavía más famoso defensor africano de la historia, el gran Rigoberto Song.
Pero… faltando siete minutos holanda logra su cometido. Pelota indescriptiblemente precisa de Sneijder pa’ el recientemente ingresado Robben. Expectativa por ver que hace. Les cuento. La recibe y la entretiene como siempre. Cuando parece que la defensa africana se acomodó, engancha rompiendo todo cerrazón defensivo y dispara a colocar con zurda al palo más lejano. Era un golazo, pero el poste parecía ser amigo del italiano Cautrotelas (o algo así) que hoy marco el mejor gol en el certamen hasta ahora, y se lo negó. Captura el rebote Huntelaar y no tiene otra cosa que hacer que poner la ventaja definitiva en el marcador (GOL 2 a 1), y marcar la tercer victoria seguida y la onceava si contamos las eliminatorias de la UEFA. Una verdadera maquina naranja de ganar. Fin del partido a los 47’ST, y a esperar el lunes a Eslovaquia en Durban.

Conceptualización Partido: Amistoso… (6).

Calificación Juez: Pablo Pozo se lleva un… (4). Si bien pasó desapercibido en un partido sin tantas exigencias, no vio como Van Persie bajaba una pelota con la mano a los diecinueve del PT en el área. Además pifió al no interpretar como intervención, cuando Kuyt volviendo del fuera de juego se abre de piernas para dejarle la pelota al nueve de su equipo.

Tenis de Mesa: 6 a 4 para Holanda.

Control Jabulani: Camerún 51%, Holanda 49%.

Momento ‘tiki-tiki’: A los 23’ pase maravilloso de taco para Sneijder, que lo deja en posición de gol.

Batipremio al “juego individual al servicio del equipo”: Robin Van Persie… (8). Rápido, técnico, creándose espacios, y convirtiendo. Cuidado con este.

Villano del partido: Souleymanou… (5). Los arqueros africanos terminaron mostrando mas que sus equipos, no obstante este, no salvó en ningún momento a su equipo, y archivó cinco goles en tres partidos.

Nota de color: En la aparente tranquilidad naranja, en su vestuario sin embargo, algo huele muy mal. Mark Van Bommel -el Heinze holandés- parece ser que enalboró junto su suegro –el DT actual- y el presidente de la Real Federación de Fútbol de Holanda, el señor Michael van Praag, un complot elucubrado en algún café de Ámsterdam, en contra del ex DT Marco Van Basten, con el que Van Bommel no cruzaba palabra. Reminiscencias cercanas...? Chito la boca hasta después del mundial. Lo que sí, al momento ningún naranja que -como J.R.R- destape la olla.

Bostezo y clasificación guaraní


            Siguiendo con la racha sudamericana, al cronista le habían tocado comentar dos partidos de Argentina, uno del Chile de Marcelo y ahora le llegaba el turno de Paraguay, conducido técnicamente por un discípulo bielsista, el Tata Martino. Del lado de enfrente, un equipo sorprendente: Nueva Zelanda. No por su juego, sino por los resultados obtenidos hasta aquí: dos empates, uno de ellos frente a Italia, que lo tenían con vida en el grupo, dado que si ganaba, pasaba a Octavos de Final. Claramente mejor que su performance en España 82 donde cayó en sus tres presentaciones. Para un país con tradición rugbística, un acontecimiento histórico con la bocha que no es ovalada (aunque tenga efectos parecidos).
            Paraguay era el favorito por sus antecedentes históricos (habituado últimamente a ser el tercero en Sudamérica tras Argentina y Brasil; y también a meterse entre los 16 de la Copa) y por potencialidad de sus players, sobre todo de mitad de cancha en adelante. Encima ingresaba Tacuara Cardozo (goleador del Benfica campeón en Portugal) por Lucas Barrios, el argentino nacionalizado paraguayo, de pobres actuaciones en los dos primeros partidos. Por otra parte, con un empate les alcanzaba a los guaraníes para pasar de ronda, con altas chances (pese a un supuesto triunfo tano) de ser primeros.
            La totalidad de los 90 minutos consagraron un embole supremo. Paraguay intentó levemente aproximarse al arco defendido por Paston, mientras que los All Whites imitaron a sus primos más exitosos de los All Blacks no sólo en la vestimenta oscura, sino en el deporte que practicaron. Un equipo dedicado exclusivamente a tirar centros al área paraguaya desde donde recibieran la pelota. Cero coordinación, cero creación. Pelotazo para alguna cabeza. Como los paraguas son buenos de arriba, nada pudieron hacer frente a la sólida defensa albirroja. Únicamente liquidar a codazos a los defensores del conjunto de Martino, sobre todo el enorme – por lo alto que es – Fallon. Mientras Caniza – alma de tantas batallas, disputando su cuarto Mundial – era el más peligroso pateando interesantes Jabulanis al arco oceánico, llegaba la data del gol de Eslovaquia, preanunciando el destino italiano. Las emociones no estarían en mi partido.
            El segundo tiempo continuó con la misma tónica del primero. Paraguay tímido, Nueva Zelanda ausente. Casi lo tuvo el conjunto del Tata a los 16 con un tole tole que se armó en el área neocelandesa después de una gran atajada de Paston. Dos cambios metió el jugador que fuera emblema de Newell`s Old Boys: Barrios x Cardozo y E. Benítez x Haedo Valdez. Fueron positivos, sobre todo el desequilibrio que aportó Benítez trascendiendo el bajísimo nivel de Haedo, que se encontró con Reid impasable. Peor había sido lo de Tacuara, quien seguía en Portugal. De todas maneras fueron 10 minutos impulsivos y luego se volvió a diluir, ilusionando a los oceánicos con que si salían de su pasividad podían embocar alguna y meterse insólitamente en Cuartos. Los últimos 20 minutos fueron un vendaval de goles que nos sorprendió a todos. El problema de eso fue que sucedió en Eslovaquia contra Italia. Vittek los dejó agonizando a los tanos que luego descontaron y soñaron con el milagro, pero un nuevo gol eslovaco los noqueó, pese al nuevo acortamiento de diferencia. Santa Cruz metió un tremendo tiro libre que sacó Paston al córner y a los 37 Nueva Zelanda tuvo un cabezazo aislado que no inquietó a Villar. Los dirigidos por Herbert intentaron ir al frente, pero sus herramientas son escasas y no les alcanzó para dar un golpe tremendo (casi como el que habían dado un par de días atrás). Adiós Mundial para los All Whites. Paraguay puede hacer historia, pero para eso deberá mejorar sobremanera su triste actuación de hoy. Tiene con qué.

Premio “De qué planeta Benítez”: Edgar Benítez. En 25 minutos le alcanzó para mostrar algo distinto a lo hecho por sus compañeros. Con una gambeta se merece el premio.

Premio “Menos diez”: Fallon. El señor codazo. ¿No sabes que al fútbol se juega con los pies? (Salvo Luis Fabiano, claro).

Árbitro: Nishimura (Japón). Partido sin inconvenientes. Aprobado.     

Azzurra fuori della coppa, ¿un giorno tristísimo?


Con Paraguay liderando el grupo, Italia pasaba con el empate frente a Eslovaquia, que necesitaba ganar y salió al Ellis Park con ganas de hacerlo. Desde el arranque mostró algunos destellos de fútbol con Hamsik que recibía y distribuía en la mitad de la cancha pero también picaba, se desmarcaba y buscaba huecos a la espalda de Cannavaro.
Durante el primer tiempo la azzurra dejó desplegar al rival, consiguió limitarlo muy sobre la última línea y falló defensivamente en el medio. Montolivo arrancó el partido por izquierda, recuperó 2 pelotas y se las tiró con poca precisión a Criscito y Pepe. Gatusso no cortaba nunca el juego, se cambiaron de lado para intentar frenar el ataque eslovaco pero no se entendieron nunca. Finalmente a los 24 minutos Kucka corta el juego entre ellos en la salida, anticipa a Montolivo que volvía con displicencia, abre larga para Vittek que tiene que estirarse mucho para alcanzarla con la derecha, cambiarle el palo al arquero y poner el 1-0 a ras del piso.
Ni aún después del primer gol, consiguieron frenar al equipo de Weiss, que lo buscaba con ganas y contundencia. Cannavaro repartió de lo lindo y jugó gratis desde que, a los 33, lo sacudió a Hamsik tras haber sido amonestado la jugada anterior. Aunque para no ser menos, unos minutos más tarde Vittek le devuelve con entusiasmo los servicios prestados. Gattuso fue otro de los que la falta de recursos motivó a salir a raspar y a los 40 intervino quirúrgicamente la rodilla de Strba con el aluminio de sus botines, que parecía obligado a dejar la cancha e incluso amagó el cambio por Kopunek pero lo vendaron, se paró y decidió seguir.
Skrtel fue uno de los principales aportantes a la tranquilidad y el orden para Eslovaquia en la primera parte. El central del Liverpool marcó bien, salió jugando, se proyectó en varias, fue a buscar de cabeza en las pelotas paradas y sobre el final salvó su propia área peinando un tiro que podía terminar directamente en el arco y que además encontraba a Zambrotta libre para empujarla por las dudas.
El segundo tiempo emparejó un poco las cosas, Italia salió a buscarlo e intentó corregir con nombres sus falencias defensivas, cambió a Criscito por Maggio y Gattuso por Quagliarella en el entretiempo, y terminó de limpiar el medio con el ingreso a los pocos minutos de Pirlo por Montolivo. Si bien seguía sin armar mucho, tuvo un par de remates de Di natale y una clara a partir de un centro de Pepe, que Mucha despeja mal, Quagliarella le pega como viene, entra la mitad de la pelota y Skrtel, que estaba parado en la línea, la saca para afuera con el muslo derecho.
Cuando aparecían algunas oportunidades de un lado, del otro no aflojaba la presión. Un corner que la defensa azzurra despejó para el mismo lado de donde había venido, Hamsik que vuelve a mandar por abajo la Jabulani que acaba de sacar de la esquina por arriba, y Vittek que la toca con el pie para ponerla en el primer palo. El 2-0 y faltaban menos de 15 para el final.
A los 80, Italia arma su primera jugada del partido. Quagliarella recibe, en el medio del área, la devolución de la pared que había tirado con Iaquinta, su definición obliga al arquero a dar rebote y Di Natale, que entraba por afuera desde la izquierda abre para su equipo el marcador y la esperanza que, unos minutos después, se materializa con un gol de Quagliarella y vuelve a quedar en nada cuando el asistente levanta la bandera y marca posición adelantada.
El final tiene emoción por la búsqueda desesperada. En los últimos minutos se produce finalmente el cambio de Kopunek por Strba que parecía querer enfriar el partido. Pero el recién ingresado entra corriendo a la cancha y recibe el saque desde el lateral que tiran al borde del área ante la pésima salida de Merchetti que estaba adelantado pero no alcanza a tocarla antes de que el sombrero le pase por encima. La victoria de Eslovenia se agrandaba y parecía todo dicho.
Termina el tiempo reglamentario pero todavía faltaba y al primero de los 4 extras, Quagliarella tiene finalmente su oportunidad con un disparo desde afuera que cruza y clava en el ángulo superior para achicar uno la diferencia, a pesar de la falta de tiempo parecían decididos a tratar de igualar hasta el final. Sin embargo un poco de justicia para el futbol les hizo probar sus propias recetas: el arquero que hace tiempo, Stoch que también se cae de la nada y tarda mucho en levantarse, el intrascendente ingreso de Petras por Jendrisek, el pitido final, tercer puesto en el grupo y a casa. El último campeón se quedó afuera en primera ronda.



miércoles, 23 de junio de 2010

Alemania-Ghana: Muy Low



El partido más atractivo, a priori, de la última jornada del grupo D, pintaba ser el choque entre Alemania y Ghana, teniendo en cuenta el enfrentamiento entre los Boateng y la acusación de los compañeros del alemán a su hermano ghanés por lesionar a Michael Ballack, dejándolo sin Mundial. Además, Alemania había realizado una gran performance en su debut, mientras que Asamoah Gyan se había destacado en el conjunto africano convirtiendo en sus dos encuentros previos.


Sin embargo, el primer tiempo empezó como terminó: con un bostezo pronunciado. Solo se destacaron dos jugadas, una para cada lado. A los 24 minutos, el intermitente Mesut Özil recibió un pase en cortada en ¾ y entró en solitario al área por derecha, se acomodó para pegarle con su zurda a la ratonera, pero el arquero Richard Kingson achicó rápidamente y evitó la caída de su valla. En la jugada siguiente, un corner a favor de Ghana terminó con un cabezazo de su figura, Gyan, quien en el primer palo la conectó y la dirigió hacia el segundo, donde se encontraba el lateral derecho teutón Phillipp Lahm, quien bajó el pecho y terminó con una de las dos chances africanas más clara.


Para demostrar lo paupérrimo que fue este primer tiempo, este cronista aprovecha para contar que el economista Paul Krugman se refirió recientemente a la crisis financiera-económica mundial afirmando que poner al frente del Banco Central Europeo (BCE) a Axel Weber, presidente del Deutsche Bundesbank, “es un riesgo para la suerte del euro”. “Preferiría un titular del BCE que concediera más importancia al peligro deflacionario provocado por una larga recesión”, mostrando así su mirada poskeynesiana. El inglés John Maynard Keynes proponía que el Estado debía aumentar su déficit presupuestario en épocas críticas, como la actual, para promover la actividad que por las fuerzas del mercado decaía. “Si los alemanes van a gastar 80 mil millones de euros menos, los países vecinos lo notarán”, concluyó.


Volviendo al partido, el inicio del segundo tiempo no mostró variación en cuanto al trámite del encuentro: los ojos de los espectadores dolían cada vez más, a comparación de las vuvuzelas que, a esta altura, eran música para los oídos.


En una jugada aislada, al minuto 50, un pelotazo largo encontró mal parada a la defensa germana y a un solitario Gyan, quien bajo la bocha, entró al área y remató mordido, al tiempo que el portieri Manuel Neuer salió a puros reflejos a evitar la derrota. Luego de esta ocasión, Ghana no pisaría más el área e, incluso, el entrenador serbio Milovan Rajevac sacó a poco del final al único jugador ghanes que marcó en el Mundial


Pero Alemania, tibiamente, quería asegurarse su lugar en octavos. Es así que el puntero derecho, Thomas “carucha” Müller, desde su sector se conectó con Özil para que éste se acomodara para la zurda y de empeine colocara el balón en el ángulo superior más lejano, haciendo inútil la estirada de Kingson (foto).


Verdaderamente el resto del partido fue un constante cambio en el dominio de la pelota entre ambas selecciones. Lo más importante llegaba desde el otro partido, en donde primero Tim Cahill, de cabeza, y luego Brett Holman, con un fuerte remate, generaba esperanza para Australia y el temor ghanés. El conjunto oceánico debía hacer dos goles más o esperar algún favor teutón, que nunca ocurriría.


Finalmente Serbia descontó y el partido terminó 1-2, quedando australianos y serbios afuera. En octavos, Alemania se medirá con Inglaterra en una final anticipada y Estados Unidos irá frente a Ghana. El ganador del primer cruce jugará contra el ganador de Argentina-México.

Destacados

Figura: Mesut Özil: 6 (seis). Las dos jugadas alemanas más peligrosas, incluida el gol, fueron por él. Además es el distinto del plantel teutón. Hoy, con eso le alcanzó para ser el mejor.

Antifigura: En un partido muy chato, no hubo ocasiones como para que los jugadores cometieran errores. El rendimiento de los jugadores se igualó hacia abajo.

Árbitro: Carlos Simon (BRA): 6 (seis). En un partido bajo, muy bajo, no tuvo jugadas importantes para poder evaluar su labor. Estuvo siempre cerca de las jugadas. Habla muy bien el alemán y se entiendó por señas con los ghaneses. Bien!

¡Tierra a la vista!



La creadora del “deporte más hermoso del mundo”, Inglaterra, allá a lo lejos en el siglo XIX –al tiempo que Marx y Engels hacían circular su obra máxima-, llegaba a la última fecha del grupo C con la obligación de ganar, luego de dos empates paupérrimos. Enfrente estaba Eslovenia, que sí bien era la puntera del grupo, sabía que tenía un duro choque y que el partido en paralelo entre Estados Unidos y Argelia parecía un trámite para los egocentristas autodenominados americanos.


El entrenador italiano, Fabio Capello, plantó un equipo inglés muy bien planificado y motivado. Cada jugador debía cumplir su rol en cancha para el beneficio general. Nada de individualidades, que sí intento mostrar su rival desde el inicio. Así, la primera llegada eslava fue una personal de Valter Birsa, quien remató suave de zurda a las manos del arquero David James.


De todos modos, los primeros minutos sirvieron para que Su Majestad ganara progresivamente la posesión del balón. Sin embargo, merodeaba el área, pero cuando hacía trabajar al portero Samir Handanovic, no lo esforzaba en demasía.


Eslovenia salió un poco y, luego de un corner, el central Bostjan Cesar le pegó de bolea con la zurda, la pelota se desvió en el camino y James fue abajo.


Aun así, a esta altura era una ocasión aislada, ya que a los 22 minutos era todo de Inglaterra. En aquel momento, el mediocampista zurdo James Milner, que ocupaba la derecha, metió un centro en ¾ hacia el área chica, en donde la referencia en ataque, Jermaine Defoe, se anticipó a todos y con la canilla derecha conectó para el gol, fusilando a un Handanovic inmóvil, que nunca atinó a controlar su zona de influencia (foto).


Un minuto después, se repitió la jugada, demostrando que había trabajo de entrenamiento, Milner cedió para Defoe, pero antes que el goleador pudiera volver a marcar, esta vez sí el portero se anticipó a la acción y despejó; sin embargo, dejó corto el rechazo y Lampard, con la zurda, remató por encima del travesaño.


Eslovenia seguía sin aparecer, quizás porque sabía que en el partido en paralelo empataban y, por eso, aun perdiendo se clasificaba. Igualmente, continuaba sufriendo la embestida de Su Majestad, ya que a los 30 minutos y luego de un remate de Defoe, Rooney se hizo del rebote, la aguantó en el área y descargó para Steven Gerrard, quien pretendió colocarla en la ratonera del poste izquierdo mediante un tiro suave que el arquero contuvo en dos tiempos, luego de que se le escurriera por arriba de uno de sus brazos. Inglaterra no podía concretar la alta supremacía.


Hasta el final del primer tiempo, Inglaterra siguió proponiendo, aunque ahora sin ocasiones claras. Nada se sabía de Eslovenia, solamente que obtenía la clasificación por el empate en el encuentro en simultáneo.


El arranque de la segunda parte mostró a una Inglaterra decidida a liquidar el partido para no sufrir al final, con Wayne Rooney como abanderado. En el primer minuto, el arquero esloveno salió lejos para mandar la pelota afuera y el delantero del Manchester United, inteligente, hizo rápido el corner –ni siquiera esperó a que subieran sus compañeros- y buscó hacerlo olímpico, pero Handanovic despejó; luego le quedó a Defoe en el punto del penal, quien le dio de cachetada buscando el poste derecho, pero se fue apenas afuera. Luego Rooney tendría una situación parecida pero la pelota pegaría en el palo.


Por su parte, lo de Eslovenia era siempre lo mismo. Dependía de la pegada de Birsa en los tiros libres, quien en los minutos 52 y 54 buscó pegarle cerrado para que alguien la desviara al gol, pero, en cambio, llegaba débil a las manos de James.


En el minuto 67, Dedic –que entró por Ljubijankic- remató dos veces en una misma jugada, pero los tiros fueron bloqueados por John Terry y Glen Johnson. Luego, en un tercer intento, Birsa cogió el rebote del segundo intento y trató de fusilar al arquero, pero la pelota salió lejos. Eslovenia se había acercado a base de fuerza y con poco fútbol.


Faltando diez minutos para terminar, el 1-0 a favor de Inglaterra igualmente clasificaba también a Eslovenia, pues en el otro partido Estados Unidos no podía romper el cero con Argelia. Por eso ninguno de los dos tomaba la iniciativa y especulaban con que pasara el tiempo.


Así es que se terminó consolidando la victoria inglesa por la mínima. Pasó Inglaterra. Pasaba Eslovenia. Pero mientras los jugadores eslovenos saludaban a sus rivales, Jozy Altidore mandaba un centro atrás, el arquero argelino rechazaba corto y Landon Donovan la empujaba para el gol y la clasificación estadounidense, dejando sin nada al equipo eslavo. Se había hecho justicia. Las dos máximas expresiones del liberalismo económico se ayudaron mutuamente y pasaron a octavos. Para los países periféricos, Eslovenia y Argelia, solo las sobras.



Destacados



Figura: Wayne Rooney: 7 (siete). Por fin apareció en el Mundial. El crecimiento en el volumen de juego inglés se debió a las ganas que demostró, sobre todo en el segundo tiempo. Le falto el gol, pero estuvo cerca.


Antifigura: Samir Handanovic: 4 (cuatro). Estuvo bien en general, pero la no intervención en el gol inglés, descuidando su área chica lo dejó a su país sin la clasificación a octavos. Este error es característico de los porteros europeos.


Árbitro: Wolfgang Stark (ALE): 7 (siete). No hubo jugadas determinantes, por eso pasó desapercibido, cumplimiento bien su tarea.


Dato de color: Ni bien empezó el partido, el relator de la teve pública comenzó a decir que Inglaterra se estaba quedando afuera, repitiéndolo incansablemente hasta que Defoe lo calló. Gracias.