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martes, 13 de julio de 2010
lunes, 12 de julio de 2010
España derrotó al Mourinhismo: España 1 – Holanda 0.
Y bien amigos: lejos han quedado las palabras consagratorias del posteo inaugural. Lejos han quedado la tensión, la espera, la expectativa. Hoy todo ha pasado y mascamos un poco de decepción y bastante de la melancolía de lo que fue y no será. Otro mundial se ha ido y, con él, un pedazo de nuestras vidas.
Yendo un poco a lo que nos toca, debemos aclarar que esta crónica escrita es sólo un aperitivo del plato fuerte: los comentarios en vivo después del partido de la mesa Bloggera en la casa del Comandante Vita que subiremos en breve. Es ahí donde encontrarán el verdadero análisis de la final y del Mundial.
Luego de una sencilla pero bonita ceremonia de despedida que nos entristeció a todos, las dos selecciones europeas salieron al campo de juego con las formaciones aprendidas prácticamente de memoria. En Holanda, los titulares presentaban los números corridos del 1 al 11, demostrando que era éste el equipo que el DT Van Marwijk había planificado para la Copa del Mundo: el gran Stekelenburg al arco, línea de 4 (Van Der Wiel, Heitinga, Mathijsen y Van Bronckhorst, quien jugaría su último partido como profesional), dos volantes de contención (De Jong y Van Bommel, para mí de gran mundial), tres “enganches” (Robben, Sneijder y Kuyt) y un solo punta (el nunca bien ponderado Van Persie).
Del lado español, la numeración era dispar, pero los once los mismos. Casillas al arco; Sergio Ramos, Piqué, Puyol y Capdevilla los del fondo; Busquets y Xavi Alonso en la mitad; Xavi, Iniesta y Pedro -confirmado a último momento- bien sueltos arriba y Villa como referencia de área.
Los primeros minutos del partido mostrarían qué partido quería jugar cada selección y serían un presagio de los 120. Holanda salió a hacer lo que mejor sabe y lo que venimos comentando reiteradas veces en sus últimos posteos: ejercer una presión asfixiante sobre el rival y la pelota en todos los sectores de la cancha. Sin embargo, desde el comienzo del partido confundió presión con juego brusco. Los nórdicos entraron al partido totalmente pasados de revoluciones y cometieron infracciones tan violentas como innecesarias. En ese primer tiempo hubo al menos tres patadas descalificadoras a los españoles, reprimidas tibiamente con advertencias y alguna amarilla por el pusilánime Howard Webb. Quedará para el recuerdo la patada de Karate que De Jong le tiró a Xavi Alonso. Las cinematográficas cámaras de la FIFA (éste fue claramente el Mundial mejor filmado de la historia. Tal vez lo que le faltaba al fútbol para ser el onceavo arte) mostraron al holandés elevando su pierna en forma perpendicular y clavarle los tapones en el estómago al pobre español, que bien pudo haber perdido alguna que otra costilla.
Lo de España era más sencillo y menos belicoso. La apuesta a llegar tocando, soltando laterales y volantes y desbordando a la defensa a través de la movilidad constante de sus atacantes dio rápidamente resultados porque a los 4 y a los 10 la Furia ya había generado situaciones de gol claras. Los desbordes de Ramos obligaban a Kuyt a jugar de 3 bis y Sneijder y Robben se lucían por sus cierres defensivos más que por sus gambetas.
Sin embargo, pasados los primeros minutos España entró un poco en la vorágine que le proponía el rival (fueron amonestados Puyol y Ramos, éste por un patadón) y embarulló su juego. Entrados en la mitad de la primera parte se jugaba el partido que quería Holanda: trabado, violento y disputado. La presión empezaba a funcionar y obligaba a España a dividir el juego, en vez de jugarlo seguro. En esos minutos vimos una verdadera anomalía de este Mundial: Casillas y los defensores españoles tirando pelotazos.
A todo esto, la propuesta en ofensiva de los paisbajistas era pobre. La idea, suponemos, era quitarle la pelota a España en la mitad y salir rápido de contra -algo que no ocurrió en el primer tiempo, pero que acontecería luego- o aprovechar alguna pelota parada. La única y última de esa parte la tuvo Robben, quien disparó desde muy lejos, provocando la estirada de Casillas.
En el comienzo del segundo tiempo se vio a una España decidida a ganar el juego. Holanda siguió con su juego timorato y agresivo, lo que provocó que a los 60 minutos (2/3 de partido) Holanda tuviera 5 jugadores amonestados y a por lo menos dos, Van Bommel y De Jong, jugando gratis gracias a la vista gorda del réferi.
Las ganas no alcanzaban en España y a los 14 Del Bosque movió el banco: Navas por Pedro. En el banco holandés lo único que se movía era el espectro de José Mourinho, amenazando la eficacia de las propuestas de buen fútbol. Dos minutos después el fantasma casi se materializa porque Sneijder le puso un pase Riquelmeano a Robben para dejarlo mano a mano con Casillas. La estrella del Bayer demostró que aún no está a la altura de estas citas y definió al cuerpo del arquero, quien antes se había movido hacia su izquierda, pero logró sacar la Neo Jabulani (la cambiaron para la final) con su botín derecho, logrando despejar el gol y los espíritus chocarreros.
Todos creímos que estaba todo dado para España, pero a los 24 Villa no quiso ser menos que su colega y perdió un gol imposible tras un rebote. Heitinga se lo sacó de forma providencial.
A esa altura, la final estaba emotiva y para cualquiera. Entró el negrito Elia por el exhausto Kuyt, quien ya no podía seguir las corridas de Navas, de muy buen ingreso al partido, jugando bien pegado a la raya derecha y aportando desborde. Elia además podía intentar jugar a las espaldas de Ramos, cosa que terminaría haciendo bien poco. A los 31 se lo devoró justamente Ramos en un córner que lo dejó sólo en el punto penal y a los 37 Robben se deglutió otro gol del campeonato en una jugada en la que se vio muy mal parada a la defensa española. El partido no era técnicamente muy bueno y parecía muy cerrado, pero inesperadamente exhibía numerosas situaciones claras de gol.
En los últimos minutos, los mundialófilos de todo el planeta deseamos que no hubiera goles para que la agonía del Mundial se extendiera al menos treinta minutos más. El Pulpo nos escuchó y fuimos a suplementario.
Para el alargue, Del Bosque volvió a cambiar (Fabregas por Xavi Alonso), demostrando que la mano del técnico también jugó en el torneo. Cesc, quien jugaría treinta minutos excelentes, quedó mano a mano con Stekelenburg a los 4, pero definió mal y el lungo arquero se lució. En la contra, se lo perdió Mathijsen a la salida de un córner. A los 8 lo tuvo Iniesta, pero un gran cruce de Sneijder, quien ya era un central más, se lo impidió y a los 10 un remate de Navas dio en Van Bronckhorst, pegó en el costado de la red y se fue al córner. Ya no había quien no se emocionara con tamaña final.
Para el segundo y último tiempo, Del Bosque imaginó al Niño Torres como héroe de toda España y lo metió por Villa. Para acompañarlo, adelantó a Iniesta que pasó a jugar como un delantero más. Gracias a una pared entre él y Xavi vino la expulsión de Heitinga y fue él quien terminaría vistiéndose de protagonista principal de esta película al convertir tras una gran cesión de Fabregas, que tomó el balón luego de un cierre de Van der Vaart.
Luego de tanto sufrimiento, de tanta angustia, de tantos años de festejo postergado, se hacía justicia. Y no porque Holanda no mereciera salir campeón, sino porque España es el mejor equipo del mundo y lo ha demostrado en la cancha y en el resultado.
A partir de ahora, tendremos cuatro años de debates y de larga espera. Años en los que seguramente surgirán nuevas estrellas y se retirarán viejas. Afortunadamente, tendremos cuatro años del mejor fútbol coronado como campeón.
miércoles, 7 de julio de 2010
España joder!
En la previa y sí bien las casas de apuestas daban como favorita a España por una pequeña diferencia, Alemania llegaba con dos goleadas sobre Inglaterra y Argentina, en octavos y cuartos, respectivamente, a los que les había convertido cuatro goles a cada uno, mientras que España, el gran candidato a consagrarse, venía con un camino más frágil imponiéndose por la mínima frente a selecciones más débiles como Portugal y Paraguay.
Además, los teutones querían vengarse de la victoria española en la final de
Al fin y al cabo, el partido se presentaría de esa forma: una España corte barcelonista, siendo el actor principal del encuentro, proponiendo y hegemonizando el control del balón. Del otro lado, una Alemania bayernmunichista, aguantando la presión y apostando al contraataque.
En la primera jugada importante, Pedro profundizó para David Villa, quien en el área se tiró para alcanzar a conectar, pero la salida del arquero Manuel Neuer fue más rápida. A los 13 minutos, Iniesta, de gran movilidad, apareció por derecha y metió un centro fuerte a media altura para que alguien la rozara, Carles Puyol se anticipó en el primer palo y la pelota se fue por arriba.
A los 21 y 22 minutos, Alemania mostraba sus cartas: apostaba a aprovechar las contras en base a los huecos que el avance español dejaría. Pero en aquellas situaciones los teutones no supieron encabezarlas y perdieron dos buenas oportunidades.
En la generalización del juego España seguía siendo más, tenía la pelota y merodeaba el área, pero no creaba situaciones claras, sino que recurría a los tiros desde lejos. En una contra, en el último minuto del primer tiempo, Miroslav Klose se fue por derecha y en el momento justo, cedió en profundidad para que Mesut Özil, quien entró solo por el medio del área, la pelota le quedó un poco atrás y Sergio Ramos lo alcanzó, pero también le tocó el tobillo izquierdo. Era penal para Alemania, pero el árbitro húngaro Viktor Kassai, que siguió de cerca la jugada, le erró en la decisión y dejó continuar. Se moría el primer tiempo con una polémica.
Los entrenadores eligieron seguir con sus estrategias y no realizaron variantes. Por eso, el comienzo del segundo tiempo sería la prolongación del primero –en el que España mantuvo el balón el 60 por ciento del tiempo-. Pero con un detalle:
Es así que a los delanteros y mediocampistas ofensivos se sumó Xabi Alonso, el volante más defensivo. A los 48 y 49 minutos, luego de jugarlas por derecha, ambas ocasiones terminaron con remates desde la medialuna del jugador merengue. El entrenador alemán, Joachim Löw, se dio cuenta de la debilidad del sector izquierdo de la retaguardia y cambio a Jerome Boateng por Marcell Jansen.
En el minuto 57 hubo tres tiros por un peso. Primero Joan Capdevilla fue hasta el fondo y metió un centro atrás para Xabi Alonso, quien remató fuerte a las manos de Neuer, quien dio rebote; Iniesta se hizo con la pelota y realizó un buscapié que cruzó toda el área, de izquierda a derecha; finalmente, luego de varios toques, la bocha le quedo al amuleto Pedro y éste remató desviado. La presión de
Luego de esta jugada Alemania pareció entender que de esta forma no dudaría mucho más en carrera. Por eso salió un poco. A los 68 minutos, el ingresado Jansen profundizó por izquierda para Lukas Podolski para que éste fuera hasta el fondo y metiera un centro pasado para la llegada en solitario de Toni Kroos –quien había entrado hacía siete minutos-, quien definió con la parte interna del pie derecho, por lo que la pelota salió suave y le dio participación a Iker Casillas. Era la jugada teutona más clara del partido. Quizás si Thomas Muller no hubiera estado sancionado, esta situación la hubiera traducido en gol.
Sin embargo, España, menos cansado por hacer circular el balón, siguió proponiendo y encontró lo que buscó. Aunque no fue de la manera que el amante del buen fútbol quisiera,
Desde ese momento no le quedó otra que salir definitivamente a buscar el gol a Alemania. Salía tarde, con el marcador en contra y con más ganas que fútbol. Sacó a un volante central y metió a una torre, que se sumaba a los centrales ya jugados en ataque. España, entre enfriando el partido metiendo los cambios y jugando de contra, neutralizó la avanzada alemana, y no sufrió en defensa.
La última jugada importante fue un contragolpe de Pedro que, en ventaja de
De esta forma, jugando su mejor partido, España llega a la primera final de su historia. Del otro lado quedó un conjunto alemán que dejó descolocado al público, sin saber si la verdadera fue la de esta tarde o la que venció cómodamente en sus dos presentaciones anteriores.
Destacados
Figura: Xabi Alonso: 8 (ocho). Siendo el mediocampista más defensivo, se sumó constantemente al ataque y tuvo varias chances con tiros lejanos. Además marcó y distribuyó, haciéndose dueño de la mitad de cancha, junto a Xavi e Iniesta.
Antifigura “no hoy viniste”: Mesut Özil: 4 (cuatro). El volante creativo alemán, en carpeta de varios grandes europeos, no se puso el equipo al hombro y, en consecuencia, Alemania perdió la mitad de cancha. Solo apareció en el minuto 45, cuando el árbitro no le cobró un penal.
Árbitro: Viktor Kassai (HUN): 4 (cuatro). En una instancia como ésta, el menor error se paga caro. Por eso, al no cobrar un claro penal para Alemania, lo demás es secundario.
Dato de color: en el comienzo de la segunda parte, un hincha entró a la cancha y la seguridad se lo llevó afuera, pero de mala forma. Una lástima por la organización.
El naranjú mecánico ya es finalista
El partido arrancó con buen ritmo –la jabulani viajaba rápido por el verde césped- y la supremacía holandesa que a priori se esperaba, no fue tan marcada en los primeros minutos, sí bien tenía mas tiempo el balón, no dañaba sustancialmente la guarida del golero uruguayo. Un Uruguay práctico y ordenado disputando el medio campo con inteligencia pero sin brillo -fiel a su estilo en este mundial-, con dos delanteros de gran presente (Forlán y Cavani) picando al vacío y exigiendo a la ultima línea holandesa a tirar el achique con mucha precaución. Meritorio, no hay que hacerse el sota, como los charruas cortaban el fútbol naranjoso por las bandas, evitando así lo que mejor sabe explotar el equipo de Bert Van Marjwik: los desbordes de Robben, Kuyt, o cualquiera que trepe contra la raya. Palabras más palabras menos, el partido nos dió una grata sorpresa pasado el primer cuarto de hora, cuando el veterano y capitán Van Bronckhorst -que piensa retirarse al termino de este mundial- pelo un zapatazo tremendo que se colgó del ángulo luego de pegar en el poste, ante el estéril vuelo de superhéroe que se mando Muslera. Imposible de agarrar. Golazo señores, el partido prometía abrirse.
Si suponíamos que el encuentro iba a cambiar rotundamente luego del 1 a 0, que Holanda iba a intentar capitalizar el golpe anímico y toquetearle el balón de banda a banda para lastimar a las espaldas de Cáceres y Pereyra; o que los charruas en el afán por lograr la paridad se iban a mandar cagadones cuando tuvieran que retroceder a gran velocidad por las contra naranjas; bueno, no fue muy así, el partido entró en una meseta que salvo un remate débil del negro Pereyra no modificó lo que se venía dando hasta que, a los 40` -momento calve si los hay- del primer tiempo, el blondo goleador colchonero que sí entendió como pegarle a la jabulani, luego de enganchar para su pierna menos hábil saco un remate de afuera del área y la bola en el aire se encargo de hacer lo suyo: parecía que iba al medio del arco pero a metros de Stekelenburg hizo una comba corta y venció los dedos enmantecados del buen arquero holandés. Así, con la satisfacción uruguaya por el empate, se fueron a los vestuarios.
El complemento arrancó similar a los últimos minutos de la primera parte. La ciencia del partido pasaba por quien se adueñaba del medio, lo que me hizo pensar que ambos directores técnicos tenían bien presentes los partidos de las otras selecciones y aprendieron de los errores ajenos, sacando conclusiones nada novedosas aunque útiles como: “es imposible sacarle la pelota al rival, en instancia de semis, si jugás con un solo cinco” El ingreso de Van der Vaart por De Zeeuw, que en el primer tiempo casi se queda sin el comedor completo por la chilena en la boca que le propinó Martín Cáceres (fue una de las repeticiones en cámara lenta más bellas del mundial) el ingreso de Van der Vaart, como decíamos, equilibró el nudo central de los naranjos. Este último y Van Bommel demostraron como se roba, distribuye, releva y como se ataca defendiendo, un concepto que los holandeses conocen por ósmosis. La celeste también jugaba su partido en el medio campo (D. Pérez, Gargano, Arévalo, A. Pereira) pero evidenciaba las limitaciones técnicas a la hora de distribuir, por eso apostaba al juego de la cancha larga (los atacantes muy lejos de los mediocampista) o a salir rápido de contra. Holanda inclinaba la cancha de a poco, sin embargo una de Forlán de pelota parada inquieto a los europeos. Todo muy parejo hasta los 26`, porque luego de unos toques aparentemente intrascendentes en el área celeste, Sneijder sacó un tirito que rebotó en la pierna de un defensor uruguayo y se fue a dormir a la ratonera. 2 a 1 para el naranjú mecánico. En la repe se pudo apreciar el fino offside de Van Persie. Pero esto no es Rugby chicos, por más tecnología que haya los factores humanos siguen incidiendo en los resultados. (Debate aparte: ¿el referí debe hacer uso de la tecnología?)
Con la sensación de injusticia entre los dientes, los dirigidos por Tabare -que venían haciendo un buen partido hasta aquí- entraron en la nébula por la naturaleza misma del equipo que pierde y se queda afuera, salir a empatar o morir. En ese intento más sustentado por entrega que por ideas, los jugadores comenzaron a perder la referencia en la cancha porque volvían lento a sus puestos de marca, acaso por el cansancio de los 120` contra los ghaneses. Holanda nos recordó a los minutos posteriores luego del 2 a 1 de Sneijder a Brasil. Velocidad, precisión y el peso de las individualidades. El 3-1 no tardó mucho en llegar: centro de Kuyt y frentazo esquinado de Robeen. A guardar, otra inatajable para el golero oriental.
Sin bien el oportunismo holandés hacia mella en el esquema charrúa, el partido seguía siendo entretenido y disputado. Lo que vino después del 3 a 1 fue una prolongación de lo que se daba, el naranjú mecánico monopolizando el balón a lo ancho del campo para tentar a los de Tabare a salir a achicar espacios a la bartola y dejar huecos defensivos irreparables. Sin embargo, no era ni tan fuerte la hegemonía de los países bajos ni tan desorganizada la resistencia de la banda oriental; lo que si se podía afirmar hasta un botija de 5 años es que el partido estaba cerrado. Pasado el segundo cuarto de hora Holanda pudo extender la ventaja por medio de dos contragolpes comandados por Sneijer y el otro por el pelado Robeen. Velocistas por excelencia, son hoy por hoy dos armas fundamentales de cara al match del 11 de julio.
En los últimos minutos Uruguay se lanzo al ataque compulsivamente y demostró de que material están hechos los corazones orientales. Ya en el descuento, cuando el partido era irremontable, una buena jugada preparada permitió que Maximiliano Pereira marcara el 2-3 con un lindo tiro combado que se metió en el ángulo inferior del arco. A buscar la pelota a la red, llevarla al medio y esperar el milagro. Los últimos 4 minutos fueron arremetidas de la celeste que en base de centros con la mano y con lo pies, le cascotiaron el rancho a todo el naranjú mecánico que se metió en su propia área, y nos hizo revisionar fugazmente el acervo heroico de los charruas y la cagadera histórica que tienen los naranjas en este tipo de instancias. Pero no alcanzó, el pitido final dió cierre a uno de lo partido más electrizantes de esta edición copera.
Holanda –que lleva 25 partidos sin perder y 14 ganados en forma consecutiva- es el primer finalista del Sudáfrica 2010 por tercera vez en su historia. Se enfrentará con el vencedor de España – Alemania este domingo en Johannesburgo. Se repite una final europea como en Alemania 06.
Uruguay puede dormir sin frazada por que hizo un mundial impensado. Sorprendió a propios y a ajenos por su desempeño dentro del campo y por su grandeza en los momentos claves. Se puede decir que disputará los 7 partidos del mundial y eso es un logro reservado solo para la elite futbolera. Mis felicitaciones al pueblo charrúa.
domingo, 4 de julio de 2010
¡Primer encuentro de la comunidad M2O1O!

Como dice un proverbio chino, "en toda crisis hay oportunidades" y ésta no es la excepción. Estamos hablando de la crisis pos Mundial -que todavía no acaba y que, por ende, el Blog seguirá claro está, la otra que lo paguen los capitalistas, dirían algunos utópicos.
Lo cierto es que los organizadores de este Blog invitan este lunes -mañana- a toda la comunidad veintediezera a profundizar el debate en Corrientes 5436 -mano derecha en sentido de los autos- a partir de las 21.30 hs. Están todos más que invitados -queremos que la relación via blog se materialize mañana- y por eso los esperamos allí para realizar torneos de ping-pong, charlas de café -cual Coco Basile con los de su generación- y algunas copas que no vienen mal.
En fin, la propuesta está hecha:
Lunes 5 de julio de 2010,
Av. Corrientes 5436,
21.30 hs y hasta el amanecer.
Organizadores de M2010
Dejen sus comentarios confirmando asistencia!
Las paradojas de un candidato
El PT mostraría algunas sorpresas, por lo menos para un cronista que esperaba otra cosa. Los guaraníes no pusieron un micro delante del arco protegiendo a Villar, sino que se pararon más adelante, con un esquema de muchísima presión sobre el conjunto español y logrando incluso ser más incisivos, teniendo algunas situaciones de gol claras. Los gallegos estaban maniatados, como sucedió en ratos frente a Chile antes de la apertura del marcador, y no le podían encontrar la vuelta al partido. Xavi e Iniesta se hallaban intermitentes, Villa casi no la tocaba y Martino respiraba tranquilo. Las cosas salían como lo esperaba. La más grosa la tuvo Alcaraz que no llegó a conectar un buen centro de Morel Rodríguez. A partir de la media hora, España despertó y tendría dos situaciones rescatables: una volea de Xavi y un remate de Villa que se fue desviado. A los 40 minutos sucedería el primero de los errores graves del guatemalteco Batres. Pelotazo que llega al área española, Haedo Valdez que define ante Casillas y vemos la banderita arriba anulando el gol. Nos faltaría la fotito de Hacker, pero el delantero del Borussia Dortmund estaba habilitado, aunque Cardozo sí estaba unos pasos en off-side aunque en la opinión del cronista no tuvo intervención en la jugada. Poco grado de protesta pese al yerro y los primeros 45 se cerraron con un nuevo remate de Haedo, desde fuera del área, que se fue muy lejos.
La segunda mitad también arrancó con Haedo de protagonista en un casi mano a mano, evitado dada la rápida salida de Iker. Entre los 10 y los 15 el partido se vio sacudido de manera notable. A los 10 Del Bosque decidió mandar a la cancha a Fabregas en lugar de Torres, quien realmente no ha venido a Sudáfrica hasta el momento. Muy caliente se fue el falso Niño. Un minuto después tras un tiro de esquina Piqué lo agarró a Tacuara Cardozo dentro del área, provocando un penal más grande que una casa, que Batres acertó en cobrar. Una buena para el centroamericano. Amarilla para el zaguero del Barsa y el delantero del Benfica se paró con la misma frialdad que en la definición frente a Japón de octavos. Sin embargo, lo pateó bastante mal, a la centro-izquierda de Casillas quien lo atajó fenomenalmente. En la contra Villa se lo llevó a la rastra a Alcaraz y se dejó caer. Pese a una observación tan obvia, el amigo Batres compensó a los españoles regalándoles un penal que claramente no fue. Ahí si los paraguayos protestaron con intensidad, al tiempo que se querían matar por el yerro de Tacuara. En un minuto, se podía pasar de la gloria a la desilusión. Xabi Alonso agarró la bocha (Villa había ejecutado y fallado contra Honduras), lo cruzó a la derecha de Villar y España se ponía en ventaja. Pero Batres estaba decidido a ponerle pimienta al match y lo hizo patear de nuevo por una invasión al área. Esta vez, el hombre del Real cambió de palo pero Villar no y se hizo justicia. En el rebote, Justo le cometió penal a Cesc y Batres se lo deglutió, aunque ya era demasiado para tan poco tiempo. Las cosas seguían en cero para ambos.
De todas maneras, algunas cosas habían cambiado. Iniesta comenzó a agarrar la bocha y España a dominar un partido que tenía sus complicaciones. El cerebro le pegó combado desde la izquierda y Justo la sacó al córner volando espectacularmente. Vera entró por Barreto con el objetivo de solidificar un medio campo que empezaba a verse desbordado, más allá de una solvencia defensiva extraordinaria. Otra vez le pegó Iniesta cuando ya iban 24 minutos y se fue por arriba del traversa. Había un aroma a suplementario, que le apetecía a Paraguay (pese al cansancio) y le disgustaba a España. Más movimiento desde los bancos: Santa Cruz x Haedo en la Albirroja y Pedrito x Xabi Alonso en La Roja. Los ibéricos se aproximaban cada vez más al arco defendido por Villar y a falta de 8 minutos luego de una enorme jugada de Andrés, Pedro se anotaba un poroto en su historia de goles importantes pero la bocha pegó en el palo con tan mala suerte que el rebote le quedó al Guaje quien remató impactando la pelota otra vez en el palo, aunque aquí el esférico luego de recorrer la línea… pegó en el otro palo y… finalmente entró. Con ese suspenso, España acariciaba las semifinales y Villa seguía impactando con sus goles para soñar con el Botín de Oro.
Quedaba aún un ratito. Con lo que le quedaba y el ingreso de Barrios por Víctor Cáceres, el equipo del Tata fue a buscarlo con más ganas y alma que fútbol. Entre dos nuevos remates de Villa, los guaraníes tendrían una clarísima que podría haber empardado la historia. Un derechazo de Lucas que Casillas ataja dando rebote y revolcándose una vez más ante Santa Cruz que no pudo meterla. Para el final, sólo quedó el protagonismo de Santana con un codazo intencional y una patada sin querer a la jeta de Sergio Ramos. El tercer duelo europeo-sudamericano repetía lo sucedido en los dos anteriores: el predominio del Viejo Continente. Una pena.
¿Cuál es la paradoja del candidato? Que de alguna manera España nunca tuvo una gran tradición en los Mundiales y sin embargo, por el fútbol mostrado en los años anteriores, llegó con chapa a Sudáfrica. El asunto es que esa chapa no la ratificó, pero sí. ¿Cómo? Sí, así es. España no está jugando como nos acostumbró. Pero de todas formas alcanza un lugar inédito en su historia: las semifinales (en 1950 termina 4to pero por el sistema organizativo, no tuvo que superar un duelo directo en cuartos de final). Ahora no es favorito frente a Alemania, pero está cada vez más cerca de un gran sueño. Las preguntas son: si la magia no apareció y está entre los cuatro, ¿aparecerá el tiki tiki y habrá primer título gallego? ¿Alcanzará así? ¿O el poderío germano enarbolará su tercera goleada al hilo?
Premio “De qué planeta viniste”: Iker Casillas (10). Un penal atajado y dos intervenciones salvadoras al final. Le gana la pulseada a Iniesta y a la MaraVILLA.
Premio “Menos diez”: Tacuara Cardozo (3). Le posibilitó la clasificación a cuartos a la albirroja con su penal en la definición contra los ponjas. Aunque hoy prácticamente no la tocó y cuando lo hizo, fue flojo en el remate que Casillas le contuvo. Una lástima para este potente delantero, el Milito paraguayo (crack en los clubes, pauperismo en la Selección).
Árbitro: Carlos Batres (1). Sin palabras. La crónica es bastante ejemplificadora.
Nota de color: Paraguay pasó los últimos 304 minutos sin meter un gol antes de despedirse del Mundial. Un gran déficit del conjunto del querido Tata.
sábado, 3 de julio de 2010
Sur, paredón y después, ya nunca me verás como me vieras, ya nunca alumbraré con las estrellas, todo a muerto ya lo sé y amargura del sueño que murió

Cuando el 3 de marzo pasado, y luego del
Es que luego de una falta de Otamendi en ¾, Schweinsteiger se hizo cargo del tiro libre, la metió con rosca al primer palo y, justamente, Müller abrió de cabeza el marcador. El partido recién comenzaba y ya se presentaba una situación nueva: había que dar vuelta por primera vez un resultado.
Argentina, que había entrado nerviosa, siguió ese camino. El lateral derecho, Nicolás Otamendi, uno de los más inestables, cometió tres faltas seguidas y a los 10 minutos recibió la amarilla. Alemania, por su parte, manejaba la pelota y acentuaba el nerviosismo de los jugadores argentinos, que por vez primera en el certamen se encontraban sin el dominio de la situación.
A los 23 minutos, Müller cogió la pelota en ¾ por derecha y entró al área, tocó en paralelo a Klose y éste la mandó por arriba del travesaño. Los teutones volvían a poner en aprietos a la frágil y desestructurada defensa argentina.
En las dos jugadas siguientes, se demostró el desconcierto albiceleste. Primero Heinze, llegando a ¾, prefirió el remate en vez de seguir profundizando o buscando alguna cabeza. Luego Messi, en un tiro libre desde la derecha, buscó el arco y encontró el cielo. Todo impotencia.
A continuación, dos jugadas individuales. Di María, ya cambiado de banda, encaró por derecha hacia el centro y remató por bajo suave a la manos de Manuel Neuer, quien recién era convocado en el partido. En tanto, Higuaín, en otra ocasión, recibió en el área, giró para la zurda y también disparó suave. Argentina llegaba a los empujones, pero demostraba que quería progresar.
Alemania no quería quedarse atrás y Podolski, de frente en ¾ se acomodó y fusiló de zurda por bajo y la pelota se fue cerca del poste más lejano. Pero esta jugada, a esta altura ya era aislada,
Sin embargo, al segundo tiempo salieron los mismos once. De entrada, Argentina salió a apostar al todo o nada, cual jugador de ruleta que juega todas las fichas a un número, en vez de repartir las chances. Di María creció en base a su individualismo, Maxi siguió desconectado y Messi se desdobló en dos funciones incompatibles: armar desde el círculo central y definir las jugadas.
Pero el juego colectivo y la eficacia alemana se impusieron de nuevo. Luego de varios toques en pocos metros, Podolski fue hasta el fondo por izquierda, vio solo a Klose y éste pasó a Pelé en cuanto a goles en Mundiales. Un baldazo de agua fría.
Por eso, Maradona –un poco tarde- mandó a Javier Pastore a la cancha y sacó a un Otamendi que, a esta altura jugaba más gratis que Garce entre los 23. Al tikitikero le dieron veinte minutos para generar fútbol y dar vuelta un resultado duro y en la primera que tuvo, por izquierda, metió un centro por bajo con rosca cerrada, la pelota cruzó todo el área y nadie la tocó.
En la jugada siguiente, un avión pareció aterrizar en plena cancha, Schweinsteiger penetró por izquierda, quien luego de amargar en el área a ¡Pastore e Higuaín!, cedió la pelota atrás y el ¡central! Arne Friedrich marcó el definitivo
A los 30 minutos, entró el Kun Agüero por el intermitente Di María –de flojo Mundial pero con futuro- pero solo para contar en las estadísticas. En cambio, el cuarto gol alemán y segundo de Klose, le sirve al goleador para estar a uno solo de igualar a Ronaldo como máximo artillero del campeonato más importante.
El final del partido serviría para redondear conceptualmente lo que fue el encuentro. Un conjunto individualista con un Messi que, literalmente, hasta en la última jugada buscó hacer el gol de la historia de los Mundiales y nunca se dio cuenta que la cosa pasaba por otro lado. En cambio, un equipo de juego colectivo que marcó bien atrás, abrió rápido el marcador y volvió a marcar cuatro goles, primero a Australia, luego a Inglaterra y ahora a los once dirigidos hasta ahora por el señor Diego Armando Maradona, quien antes del certamen no se cansaba de afirmar: “Yo sé como ganar el Mundial”. Ahora repite: "No sé si sigo".
Puntajes:
Sergio Romero: 4 (cuatro). En los cuatro goles dio la sensación que pudo hacer algo más. Sobre todo en el primero, donde salió mal a cortar.
Nicolás Otamendi: 3 (tres). Se mostró muy nervioso, perdió la marca en el primer gol y estuvo al borde de la roja.
Martín Demichelis: 5 (cinco). De lo mejorcito de la defensa junto a Burdisso, no por mérito propio sino por la flojedad de sus compañeros.
Nicolás Burdisso: 5 (cinco). Al igual que Demichelis, se destacó por comparación.
Gabriel Heinze: 4 (cuatro). No supo marcar nunca a Müller y desparramó energías negativas en sus compañeros. Fin de ciclo para uno.
Maxi Rodríguez: 4 (cuatro). Primero por derecha, luego por izquierda, mal en ambos lados y en todo el partido. No ayudó ni en defensa ni en ataque. Otro que se debe despedir.
Javier Mascherano: 5 (cinco). Muy solo en mitad de cancha, demostró que lo suyo es la marca pero que necesita un organizador al lado.
Ángel Di María: 5 (cinco). Entró muy mal, no marcó. En el segundo tiempo levantó a fuerza de individualidad. Jugó mejor por derecha que por izquierda.
Lionel Messi: 4 (cuatro). Se fue del Mundial sin un gol y esto le jugó en contra porque pareció que pensaba en marcar en vez de ayudar al equipo. Tardó siempre para rematar.
Carlos Tevez: 5 (cinco). Mostró las ganas de siempre, pero esta vez le faltó fútbol.
Gonzalo Higuaín: 5 (cinco). Nunca tuvo una clara. Es difícil para un delantero jugar así cuando la generación de fútbol es en base al empuje.
Javier Pastore: 6 (seis). Entró faltando
Kun Agüero: - (sin puntaje). Jugó solo
Maradona: 4 (cuatro). Puso de entrada un equipo que ya había dado muestras de puntos débiles por las posiciones medias exteriores. Tardó en hacer los cambios, se reservó el tercero para hacerlo en
Destacados:
Figura “te muestro la realidad”: Miroslav Klose: 8 (ocho). La tocó poco pero fue contundente. Fue la referencia de un ataque alemán que supo a qué jugaba.
Antifigura “no te lo puedo creer”: Nicolás Otamendi: 3 (tres). Venía de ser uno de los mejores jugadores argentinos en defensa, pero hoy se mostró nervioso, tuvo doble responsabilidad en el primer gol, por la falta y por perder la marca, y debió ser expulsado.
Árbitro: Ravshan Irmatov: 5 (cinco). No tuvo influencia en el resultado, pero estuvo tarde con varias amarillas. Bien en cobrar offside en la jugada de gol argentino.
Nota de color: Al finalizar el partido, hinchas argentinos empezaron a agredir a alemanes. Como siempre, una vergüenza.

