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jueves, 17 de junio de 2010

Punteros sudamericanos


Francia y México venían de empatar sus partidos de la primera ronda: el equipo de Domenech no había hecho goles frente a Uruguay y el Rafa Márquez había logrado el empate a uno para los suyos, en los últimos 10 minutos contra Sudáfrica. Sin embargo, a pesar del 2-0 a favor del Tri, todos los seleccionados de este grupo tienen chances, aunque, si los sudamericanos empataran la próxima fecha, dejarían sin posibilidades al resto.
Durante la primera parte ambos equipos arrancaron bien parados y si bien el galo mostró algunos destellos, sobre todo en el juego rápido por las puntas, no logró vencer a una eficiente defensa comandada por Moreno y Rodriguez, que pocas veces salió jugando por abajo y buscó evitar complicaciones. Los verdes tuvieron 3 amonestaciones por faltas bastante tácticas y una por un innecesario empujón de Juarez que reaccionó ante la provocación de Malouda en el arranque de la segunda mitad.
En el inicio de juego Giovani dos Santos le pega adelantado desde afuera a una pelota que pega en el palo, unos minutos más tarde Vela también de lejos remata un metro arriba del travesaño y recién a los 26 aparece la primera oportunidad clara para el Tri: Salcido pica por la izquierda y queda solo frente a Lloris que, de rodillas y con los brazos en el centro del cuerpo, la atrapa y la envuelve.
Vela lucha una pelota con Toulalan, se estira de más y su isquiotibial derecho le dice basta, entra Barrera en su remplazo y a los pocos minutos tiene una chance de cabeza. A los 38, dos Santos, el hijo de Zizinho, la baja de pecho en el centro del área grande y cruza un derechazo que se escapa a media altura fuera de los palos.
Francia armó y tuvo la pelota pero genero pocas oportunidades claras. Un remate de Malouda y otro de Anelka, desde afuera y un intento individual de Ribery que terminó en tiro libre, él mismo lo tiró a la barrera, habilitó la contra y le costó una amarilla a Toulalan que salió a cortarla desde atrás y se pierde el próximo partido.
En el arranque del segundo tiempo la situación se mantuvo hasta que Aguirre hizo dos cambios, salieron Juárez y Franco que estaban amonestados y entraron Blanco y Hernández. Será este último quien dos minutos más tarde recibirá solo ante la mala salida de la línea francesa, eludirá al arquero Lloris que caerá rendido, y la volverá a tocar -ya sin nadie frente a él- para mandarla a descansar al centro de la red y darle la victoria parcial a su equipo.
A los 32 Barreda encara en el área, se zambulle antes de que lo toquen, el árbitro le cree y Abidal se lleva amarilla por un penal polémico. Blanco fusila besando la cara interna del palo izquierdo y sentencia el partido.
En toda la historia Francia no arriesgó, lo buscó tímidamente y pagó cara su apatía: para pasar deberá golear y dependerá de otros. México, en cambio, esperará al otro puntero del grupo con la tranquilidad de la tarea cumplida.

Figura del partido: Carlos Salcido, tal vez no sea indiscutible porque ninguno tuvo un brillo muy especial, pero si por algo lo ganó Mexico, fue por su entrega y su constancia y este lateral izquierdo estuvo conectado los 90 minutos, se fue al ataque sin perder las marcas y es un fiel exponente de esa característica.

Antifigura: Eric Abidal, sin contar la responsabilidad en el penal, fue una mala salida suya la que dejó solo a Hernández para el primero

Árbitro K. Al Ghamdi (KSA): 6 fue correcto aunque tampoco se le presentaron demasiadas situaciones complicadas y me queda la duda con el penal.

Calificación del partido: Sin demasiada emoción, intensidad de mayor a menor hasta los dos goles y se terminó de caer al final.

Demasiado verdes (Grecia 2 - Nigeria 1)


Tras la goleada de Argentina sobre Corea del Sur, Grecia y Nigeria tenían la posibilidad de buscar un triunfo para así acomodarse mejor en el grupo B. Lo de los helénicos ante los asiáticos había sido muy pobre, dándole así un poco de favoritismo a un Nigeria que sólo había perdido el partido “lógico” con Argentina.
El técnico de los griegos, Rehhagel, optó por realizar cuatros cambios para este partido, dejando de lado a su figura el delantero Charisteas. El esquema presentado fue de 4-3-3. Los nigerianos cambiaron dos jugadores respecto a su debut con Argentina y salieron con un 4-4-2.
Al comienzo del partido no había mucho para contar, con equipos que intentaban, pero no lograban acercarse a los arcos. Recién a los 15 minutos Nigeria consiguió un tiro libre por el sector izquierdo, algo cerca del área. Uche pateó un centro débil hacia el arco, posiblemente con la intención de encontrar a algún compañero. La pelota picó en el área chica y entró suavemente por la izquierda del arco, ante un Tzorvas que se vio sorprendido. Era un 1-0 para Nigeria sin tener grandes merecimientos.
En lo inmediato Grecia no logró reaccionar y un signo de su desconcierto se vio cuando su arquero, acompañando una pelota que se iba al saque de arco, puso sus manos antes de tiempo y regaló un corner. Poco iba a ocurrir hasta el fatídico minuto 32, cuando en un lateral para Grecia y, muy ingenuamente, un muy verde Kaita agredió a Torosidis con un empujón y una patada que permitió la simulación del griego. Ruiz sacó correctamente la roja y Nigeria se quedó con 10.
A partir de ahí, el partido cambió completamente. A los 36 ingresó Samaras en Grecia que se paró con tres delanteros. En ese tramo final iba a conseguir sus mejores chances, incluyendo una gran triangulación entre Karagounis, Katsouranis y Salpingidis, con la definición de este último. También Haruna salvó en la línea un remate de Samaras. El arquero nigeriano se iba transformando en figura, pero a los 43 Salpingidis recibió un pase atrás de Katsouranis, remató por derecha desde afuera del área, se desvió en Haruna y Enyeama no pudo hacer nada. La pelota entró por el palo derecho del arquero. Era el 1 a 1 y así se fueron a los vestuarios.
En el segundo tiempo, Grecia salió con la intención de atacar con sus tres puntas, mientras que Nigeria optó por defenderse y apostar a las contras de Yakubu, con la compañía de Uche. En la primera mitad Grecia, con sus propias limitaciones, tuvo varias ocasiones de gol, pero Enyeama estaba nuevamente muy inspirado y con sus atajadas era la gran figura de la cancha. Además, los delanteros africanos lograban aprovechar algunos contraataques y el partido parecía que se lo podía llevar cualquiera. Sin embargo, a los 25 minutos, tras un rebote de un corner, Tziolis pateó desde la puerta del área, Enyeama dio un rebote al medio y Torosidis definió por abajo, al palo derecho del arquero, para decretar el 2 a 1. A partir de ahí los helénicos lograron alejar el peligro de su arco buscando atacar y terminaron llevándose una histórica primera victoria en mundiales.
Con este resultado, Argentina no logró asegurar matemáticamente su clasificación a octavos y el segundo puesto quedó en suspenso. Nigeria pareció irse muy decepcionado por el resultado, aunque con un triunfo ante Corea se clasificaría en caso de que Argentina le ganara a Grecia. Los europeos festejaron mucho su victoria, a pesar de que sus chances de pasar de ronda parecen ser menores.


Figura del partido: Vassilios Torosidis. Dentro de un equipo griego sin grandes individualidades, el número 15 fue quien generó la expulsión de Kaita y luego anotó el segundo gol. Queda una mención para el arquero Enyeama que se atajó todo, pero falló en el gol de la derrota.

Antifigura: Sani Kaita. El volante nigeriano se llevó el premio al más verde del Mundial hasta ahora. Fue demasiado ingenuo, dejó con 10 a su equipo, siendo el principal responsable de la derrota.

Árbitro Oscar Ruiz (Colombia) 7: correcto manejo del partido y acertó en la expulsión de Keita. No hubo más polémicas así que quedó poco expuesto.

Calificación del partido: entretenido y emotivo. Con jugadores algo limitados, la expulsión cambió todo, hubo llegadas de los dos lados y en el 1 a 1 parecía que lo podía ganar cualquiera.

Dato de color: Grecia se sacó la mufa, convirtió su primer gol en un Mundial y consiguió su primer triunfo.

Polvo de estrellas


             Con el único cambio de Maxi Rodríguez por Verón (contracturado) y tratando de solidificar una línea de 4 más firme, Argentina salió a jugar su segundo partido en la Copa del Mundo con el objetivo de embolsar 3 puntitos más y acercarse a la clasificación. Del lado de enfrente, teníamos a los coreanos del sur que habían ganado en la primera fecha y venían perfilados con el rótulo del “rival más difícil del grupo”. Por presente y por historia (semifinalistas en el Mundial 2002 que co-organizaron con Japón). Aunque menos incisivo que contra Nigeria, el equipo de Diego arrancó cuidando la bocha, con buen traslado del esférico e insinuando gran desequilibrio de Tevez y Di María. Lio Messi arrancaba un poco más atrás, taponado por el mediocampo coreano, y le costaba entrar en juego. Sin embargo Argentina proponía fútbol por toda la cancha. Tanto apostaba por abajo que terminó consiguiendo la apertura del marcador por arriba. Aunque no de cabeza como contra Nigeria. Tiro de libre ejecutado desde la izquierda por Messi, Demichelis que no llega a cabecearla y el que se la lleva puesta con los tobillos es Park Chu-Young, el número 10 surcoreano. Gol en contra a los 16 minutos de partido. Gol a favor para la Selección. La mañana se encendía en Buenos Aires.
            Los goles propios te hacen recular o adquirís mayor confianza para ir por más. Esto último le pasó a la Argentina. Mientras Tévez estaba intratable, surgió un inconveniente. A Samuel le tiró jodido y en su lugar, tuvo que entrar Nico Burdisso, jugador reclamado por muchos en base a las deficiencias defensivas albicelestes. Aunque no se pensaba que tuviera que ingresar por El Muro de Milán. De parte de los coreanos, muy poquito. Un remate de Lee Chung-Yong que se fue lejos y un cabezazo que no intranquilizó a Romero. Nada más. Estaban todo el tiempo a la espera de lo que hiciera Argentina, aunque vale reconocerles un trato ciertamente apropiado de la Jabulani. Cuando apenas habían pasado dos minutos de la media hora, Messi le tocó cortito a Maxi Rodríguez un tiro libre y desde la izquierda, éste tiró un centro al área, Burdisso la peinó y un Higuaín solitario cabeceó a la red, sacándose la mufa nigeriana. Queda la duda de un off-side, pero para el cronista no estaba adelante. Muy fino Palacios, de todas maneras.
            Para el final del PT, tres incidencias para destacar, contrapuestas entre sí: 1) Tremenda tapada de Jung Sung-Ryong a Di María que le dio un zurdazo feroz al arco tras rebote de centro de Higuaín; 2) Notable jugada entre Tévez y Messi que éste define sutilmente desde el borde del área yéndose apenas afuera. Hubiera sido un golazo y bajábamos la persiana. 3) Una increíble distracción de Demichelis que deriva en la irrupción a pura velocidad de Lee Chung Yong (o Lechuzón para los que entienden únicamente castellano) en el área para definir sin inconvenientes frente a Romero y poner un insólito 1-2 en el último segundo del PT. Una señal de advertencia demasiado cruel.
            Me preparé un café, pelamos unas galletitas y nos dispusimos a observar la segunda parte. El grosero error de Micho – la foto de la crónica ilustra quién es la responsable de su baja performance – transmitió una sensación de nervios al equipo argentino que hizo pensar incipientemente en un doloroso escenario de empate. Pero Corea no es Brasil y Argentina, de cualquier modo, no se hundió en un pozo, sino que eran pequeños sobresaltos. El arquero surcoreano, aún con ese panorama de tensión, atajó dos pelotas muy buenas: a Higuaín dentro del área y a Tévez, que seguía picante y probó de afuera. Jonás se quedó sin partido ante Grecia por su segunda amarilla y el que también vio esa tarjeta fue Mascherano. Corea estaba un poco más adelantada en el campo de juego y la luminosidad de las estrellas argentinas se había apagado. Hasta que Diego metió un cambio que a muchos nos sorprendió en ese momento. Afuera Tévez, de tremenda actuación, premio Maradona hasta ese instante y adentro el Kun Agüero, hoy poco valorado por los hinchas. Dos minutos después de su ingreso, que había sido a los 29, corta una pelota, la cede para Messi que hace lo que quiere, encara hasta morir, remata, ataja el arquero, remata, pega en el palo y le queda servido el rebote a Higuaín que mete doblete y comienza a clausurar la ínfima ilusión coreana. A los 35, buena combinación de toques por la izquierda, Messi se la empala mágicamente a Agüero y éste envía un centro delicioso a la (Javi) sabiola de Higuaín, que se fuma en pipa su tercer tanto, igualando al gran Gabriel Omar. Enseguida, Diegote lo saca para que descanse y reciba el calor del público argentino y lo mete a Bolatti, el héroe de la clasificación argentina frente a Uruguay. Último cambio albiceleste y desde entonces correcta circulación de pelota hasta el final. Messi no pudo meter su gol (ya va a llegar Lionel), el Kun siguió firuleteando, Romero se tapó una bochita, de Bleeckere se llevó el silbato a la boca y a los 47 minutos le puso punto final al partido.
            Ganó Argentina y acaricia la clasificación. Muy buen nivel de algunos jugadores y la ilusión que parece tener sustento. Hay que seguir paso a paso. Lo que no podemos negar es que el 4 a 1 a Corea fue un polvo de estrellas. Y cómo le entramos a Evangelina.

Calificaciones

Romero 6 (Sólido. No tuvo responsabilidad en el gol)
Jonás Gutierrez 5 (Un poco más cómodo dada la ayuda de Maxi, pero aún así no termina de convencer)
Demichelis 3 (Error grosero en el gol coreano. Como creo en lo de las vuvuzelas, le levanto un puntito)
Samuel – (No califica. En su escaso tiempo de juego, casi no tuvo intervención)
Heinze 6 (Aunque cueste creerlo, el mejor de la defensa. Sin fisuras. Corte importante en el tercer gol)
Mascherano 7 (Más leoncito que nunca. Solvente en los quites y bancando la parada frente al perfil ofensivo de Argentina)
Maxi Rodríguez 6,5 (No hizo extrañar a Verón. Con eso, más que suficiente. Y eso que no lució)
Di María 7,5 (El caño que tiró en el PT garpa el puntaje. Buen recorrido por la banda. Así lo queremos al Fideo)
Tevez 8,5 (Notable. Potencia, velocidad, claridad conceptual. Rompe defensas. Cada vez más pueblo. Y más crack)
Messi 8 (Bastante obstaculizado al principio y excesivamente retrasado en el campo de juego. Pero cada vez que superó el vallado coreano generó un placer inmenso. Participación en los 4 goles, con gran protagonismo en tercero y cuarto. Casi clava una pepa hermosa)
Higuaín 10 (¿Se puede ponerle menos a alguien que clava 3 goles en un partido de Mundial? Por más que estuvo en gran parte desaparecido en acción y medio contenido, hizo lo que tenía que hacer: goles. Y no hizo uno, sino tricota, convirtiéndose en el goleador del Mundial hasta aquí)
Burdisso 5,5 (Ojalá hubiera entrado por Demichelis. Da confianza. Aún así entró frío)
Agüero 7,5 (Diegote nos cerró la boca. Entró por el excelso Apache y fue determinante en la liquidación del match. ¿Titular contra Grecia?)
(Bolatti no califica)

Premio “De qué planeta viniste”: Pipita Higuaín. Imposible no otorgarle este galardón a alguien que igualó lo realizado por Batistuta en otros mundiales. Que siga por esta senda.

Premio “Menos diez”: Demichelis. Si en cuartos de final se manda esa macana, nos volvemos a casa. No sé si sacarlo, pero no está en buen nivel.  

Premio “La tenemos adentro”: el cambio de Agüero por Tevez. Todos lo estábamos puteando a Diegote pero el Kun entró y la descosió en un pequeño ratito.

Juez: Fran de Bleeckere (Bélgica). En general estuvo correcto. Rápido para cobrar las infracciones cometidas por los coreanos. Amarillas justas para los argentinos. ¿Hubo off-side en el primer gol de Higuaín? El cronista piensa que no, que estaba en la misma línea que el defensor coreano. Si se equivoca, en todo caso el juez de línea es el responsable.

Dato de color: desde el 94 en adelante, excepto en 2002, Argentina la metió 4 veces o más en algún partido del Mundial respectivo: 4-0 a Grecia, 5-0 a Jamaica, 6-0 a Serbia y Montenegro y hoy 4-1 a Corea del Sur.
Dato de color penoso: llegamos a los 8 partidos invictos en Mundiales, récord histórico nuestro.

miércoles, 16 de junio de 2010

Modificaciones en el diseño. mundialveintediez se moderniza.

Amigos y amigas,
durante el transcurso de las próximas horas el blog sufrirá algunas mutaciones estilísticas.  Estamos trabajando en su diseño para embellecer aún más este espacio.  Sepan disculpar las molestias ocasionadas. Salud!

Sudáfrica, a la espera de un milagro contra Francia



Luego del último partido de la primera fecha que arrojó la máxima sorpresa –hasta ahora- del Mundial con la derrota de España ante Suiza, llegaba el turno de Sudáfrica y Uruguay, quienes habían empatado en sus debuts frente a México y Francia, respectivamente, por el grupo A.


También era la oportunidad para dejar de lado la mediocridad de la mayoría de los primeros partidos, teniendo en cuenta que ambos equipos no podían dejar pasar un nuevo partido para mejorar y sumar de a tres.


Por eso, el maestro Oscar Washington Tabárez propuso para Uruguay tres delanteros desde el arranque. Más conservador siguió siendo el brasileño Carlos Alberto Parreira, quien mantuvo el mismo esquema que en el partido pasado del anfitrión.


Esto se tradujo desde el inicio del partido en la evidente ambición charrúa de buscar la ventaja, aunque con más ganas que fútbol. Así, a Sudáfrica le costó acomodarse en cancha.


Uruguay contó al comienzo con dos posibilidades en los pies del delantero Luís Suárez. La primera, luego de una pared con Diego Forlán, entró al área y remató desviado con la zurda. Luego, a los 22 minutos, encaró por derecha, llegó al rectángulo defensivo sudafricano y disparó fuerte a las manos del arquero Itumeleng Khune, quien sería protagonista en la segunda etapa.


En la jugada siguiente, Forlán dominó la pelota, recorrió unos metros, levantó la cabeza y disparó; el lateral derecho sudafricano salió a tapar el tiro pero, en vez de eso, ayudó a que la trayectoria del tiro descolocara al arquero. Uruguay pasaba a ganar el partido por una jugada fortuita.


De esta manera, el conjunto local debió buscar el empate y se arrimó al arco defendido por Fernando Muslera a través de dos remates de lejos y desviados de Simphiwe Tshabalala, autor del gol frente a México.


Al llegar al final del primer tiempo, cada equipo contó con una situación más, pero ambas solo demostraron que había más ganas que fútbol y por eso, era mejor ir al descanso y replantear las ideas, al tiempo de renovar las energías.


Tras el entretiempo, la supremacía de Uruguay del primer tiempo se acentuó en el segundo. Primero Suárez centró hacia atrás y encontró a Cavani, pero éste conectó mal. Luego un centro de Forlán, tras un tiro libre, cruzó todo el área sin que nadie pudiera cabecearla. Después, otro centro más y esta vez el central Diego Lugano pudo impulsar, pero fue con la espalda y la pelota se fue por arriba del travesaño.


Ante este panorama, Parreira miró el banco. Parecía que iría a cambiar la estrategia de su equipo. En vez de eso, prefirió solamente hacer una renovación en la delantera. Entonces siguió la iniciativa celeste, Maxi Pereira trepó por derecha y, tras amargar tocársela a Forlán, remató fuerte y el balón pasó cerca del palo derecho.


Pero los minutos pasaban y el empate de la primera fecha y el hecho de ser el anfitrión pesaban en el corazón sudafricano, por lo que el local salió a disputar de igual a igual la última media hora del partido. Sin embargo, al igual que su rival, buscó con más ganas que ideas y encontró poco.


En el minuto 75, la siguiente jugada sería el punto de inflexión del partido. Suárez recibió solo en el área y el arquero Khune salió a achicarle. El árbitro italiano Massimo Busacca –hasta aquí pasando inadvertido- cobró bien el penal y expulsó al portero por evitar con una infracción una jugada que hubiera terminado en gol.


Parreira debió sacar a un jugador para hacer ingresar al arquero suplente. Eligió a Steven Pienaar, armador del equipo que, sin embargo, no pudo ponerse el equipo al hombro. A continuación, el nuevo arquero eligió tirarse abajo al palo izquierdo, mientras que Forlán también disparó al mismo palo… pero al ángulo superior.


De esta forma, Uruguay sentenciaba el partido. Así lo entendieron los hinchas locales, quienes masivamente fueron abandonando el Loftus Versfeld Stadium, resignados y a la espera de un milagro en la tercera fecha frente a Francia.


Los diez minutos finales sirvieron para que Sebastián “papelito” Fernández, delantero de Banfield, debutara en el Mundial. El árbitro adicionó 5 minutos por el tiempo perdido durante la jugada del penal, pero Sudáfrica no pudo ni quiso aprovecharlos. Pero sí Uruguay, ya que Forlán cruzó la pelota al área para Suárez quien, a su vez, volvió a cambiarla de lado picándola para la entrada de Álvaro Pereira. Era el tercer gol celeste, el final del encuentro y ¿el final del anfitrión? ¿Será la primera vez en la historia de los Mundiales que el organizador no pasa la primera ronda?



Destacados



Figura: Luís Suárez: 8(ocho). Sí bien Diego Forlán hizo dos de los tres goles, Suárez tuvo más situaciones de gol de producción propia, le hicieron el penal y asistió en el tercero. Mientras que Forlán hizo el primero gracias a un desvío y el segundo fue simplemente de penal


Antifigura: Steven Pienaar: 4 (cuatro). Debía ser el conductor de Sudáfrica para que el local levantara el buen nivel mostrado en el debut. Pero debió bajar mucho para buscar la pelota, lo que lo desgastó físicamente. Producto de ello, su técnico lo sacó en el momento del penal.


Árbitro: Massimo Busacca (ITA): 8 (ocho). Pasó desapercibido hasta el penal. Estuvo bien en cobrarlo y en expulsar al arquero. Muy bien.

Loco un poco, nada más


              La tesis de la objetividad pura no existe. Pese a todo, uno trata de volverse lo más imparcial posible a la hora de analizar tanto un partido de fútbol como cualquier otro hecho social. De todas maneras, voy a aclararle a los lectores mis deseos previos: quería que gane Chile. No por amor al país trasandino, dado que históricamente han sido más las diferencias que las semejanzas con los hermanos chilenos (por supuesto no es algo que reivindique, sin embargo son sentidos que se nos impregnan en la piel, aunque siempre hay tiempo para despojarse de los mismos y apelar al espíritu latinoamericanista). Sino por el gran Marcelo Bielsa, ese técnico vilipendiado tras el rotundo fracaso en Corea-Japón 2002 (¿para qué negar lo que realmente fue?) y que, cuando todos pensábamos que sería despedido, continuó y dio vuelta la página con los mejores capítulos futbolísticos de la Argentina en los últimos 15 años: la Copa América y los Juegos Olímpicos 2004, además de unas Eliminatorias servidas en bandeja a José Pekerman. No sólo esa anécdota de los resultados: Bielsa es honestidad brutal, es un planteo táctico siempre atrevido, es genuinas convicciones de cuáles son los mejores caminos para llegar al triunfo (aunque a veces no salga). Punto y aparte.
            Vayamos a lo que nos toca. El duelo entre Honduras y Chile abría el grupo H, aquel que integran también España y Suiza, quienes jugaban en segundo turno (ver http://mundialveintediez.blogspot.com/2010/06/s-u-i-z-z-o.html). Para los centroamericanos, regreso a una Copa del Mundo desde el 82. Para los de esta parte del continente, la última había sido en 1998 cuando con 3 empates logró pasar de ronda y cayó eliminado en octavos contra Brasil. El estadio de Nelspruit era el multitudinario escenario que recibió a los dos equipos, al compás de las vuvuzelas, que ojalá sigan sonando (es una costumbre de los anfitriones y se debe respetar).  
            Obviamente la iniciativa la tomó Chile, con un perfil muy ofensivo desde el vamos. Tres delanteros, más allá de quien se recostase más atrás: Alexis Sánchez, Jorge Valdivia y Jean Beausejour (Boseyur, para los amigos). Un toque más retrasado y cerca de los volantes más defensivos, el Mati Fernández, de deslucida actuación. Todo sustentado en el clásico esquema con 3 defensores y 4 volantes, de los cuales 2 son más defensivos y 2 más ofensivos. Para contrarrestar el esquema dictatorial de Honduras, teníamos a Chávez y a Guevara que daban la pelea revolucionariamente.
            Hasta el primer cuarto de hora vivimos un encuentro sin demasiadas incidencias. Tan tranquilo estaba el asunto que Bielsa no se movió del banco (parecía estar un poco resfriado). Honduras apenas inquietó con un remate del “Ogro” Pavón que se fue lejos y Chile no terminaba de desatar su fútbol. Se lo veía contenido y encima antes de los 20 ya tenía dos amonestados, Carmona y Fernández, por leves infracciones cometidas. A partir de ese minuto, el conjunto trasandino se sacudió la modorra y empezó a llegar al arco rival: Sánchez habilita a Valdivia y éste, fuera del área, dispara rebotando la pelota en un defensor y al córner. Un cabezazo de Vidal – ¡cómo se escuchaba el “Arturo, Arturo” del Loco ante cierta indisciplina táctica del lateral chileno! – se va apenas afuera. Y en ese camino de ida hacia Valladares que había emprendido el team bielsista, Fernández (lo único que hizo) lo vio picar a Mauricio Isla, se la metió entre los centrales y éste mandó el centro para que Boseyur – con ayudín – la empuje y decrete el 1-0 para La Roja.
            Todo resultó más sencillo para Chile desde entonces. El dúo Sánchez-Isla se mostraba afinadísimo por derecha y el muchacho del Udinese si no hubiera realizado un enganche innecesario, clavaba el segundo. Cuando el reloj había llegado a los 41 minutos, la estadística de la FIFA señalaba que los chilenos habían tenido la bocha un 63% de todo el tiempo. Honduras tendría un remate aislado de Núñez y un tiro libre en el último minuto que inquietó levemente a Bravo, quien envió la Jabulani al córner para no complicarse.
            En el ST, el dominio de Chile fue absoluto y al igual que Argentina el sábado, le faltó traducirlo en el marcador. De la mano de un Sánchez inspirado vendrían las mejores situaciones. Sin embargo, la más clara llegó de otra forma. Valladares le sacó un increíble cabezazo a Waldo Ponce quien puso la testa en el área chica. Los del Loco no lo podían liquidar, aunque Honduras no inquietaba para nada y eso generaba relativa tranquilidad. Marcelo realizó los tres cambios: Jara por Villar, Contreras por Vidal y Mark González por Valdivia. El esquema casi no se modificó, más goles no llegaron y Chile festejó los primeros 3 puntos, soñando con hacer un gran Mundial. Del lado de Honduras, poco y nada. Escasas chances de sumar siquiera un punto. 

Premio “De qué planeta viniste”: Alexis Sánchez. El excelente jugador del Udinese, de un paso trastabillado por el gallinero, fue el que más intentó de mitad de cancha hacia arriba. Gran gambeta y explosión, aunque le faltó un poco de precisión en pases y definición.

Premio “Hay que jugar con laterales que lleguen al fondo”: Mauricio Isla. Al igual que Maicon ayer, fundamental en la apertura del marcador y en su acompañamiento constante por el frente de ataque.

Premio “Menos diez”: Porfirio Lobo. Tras la dictadura que derrocó a Manuel Zelaya, este muchacho se sumó a la farsa electoral propugnada por EEUU consagrándose presidente de manera ilegítima. Nefasto.

Pito: Edady Maillet de las Islas Seychelles (3). Demasiado severo en algunas infracciones que terminaron con amarillas para los chilenos. Penal ignorado que le hicieron a Alexis Sánchez. Aparte, ¿existe ese país?

Dato de color 1: Chile volvió a ganar en un Mundial tras 48 años, es decir desde el 62 cuando organizó el torneo más importante a nivel selecciones y llegó a semifinales.
Dato de color 2: Bielsa otra vez arranca ganando 1 a 0 en un Mundial. Esperemos que el desenlace no sea el mismo que en su otra experiencia.

¡ S U I Z A Z O !


Histórico. Suiza le ganó a España por 1 a 0, sorprendiendo a propios y extraños, convirtiendo a la Madre Patria en un equipo ignoto y complicándola de cara a los octavos de final.


El técnico suizo, Ottmar Hitzfeld, pensando en el partido que el Inter de Milán le había ganado al Barcelona en el Camp Nou, planteó un partido similar, ante un equipo que a priori era superior y por tanto tomaría la iniciativa. Para eso paró dos líneas de cuatro bien pegadas, ante un esquema más flexible y dinámico español.


Pero el resultado final no sería lo único llamativo. El arranque mismo del partido mostraba a uno de los favoritos como en sus anteriores épocas, pesándole la mochila de demostrar en un Mundial lo que había adquirido en las Eliminatorias.


Así, el partido comenzó frío. “Hasta no a pasado sobresaltos Benaglio y ya llevamos 15 minutos”, decía el relator Walter Nelson, quien pedía un cambio de ritmo, al tiempo que Alejandro Fabri remarcaba que no había, hasta ese momento, ningún tiro al arco. “El partido tiene un comienzo muy aburrido”, sentenciaba minutos después.


Hasta que el central Gerard Pique, jugado en ataque, recibió un pase en cortada dentro del área, enganchó hacia adentro y quiso colocarla, pero el arquero Diego Benaglio, hasta aquí privilegiado espectador al igual que Iker Casillas, achicó y contuvo sin problemas. Era la primer gran llegada de España, la mejor del primer tiempo.


Por su parte, Suiza, siguiendo lo estipulado, se encontró con un tiro libre cerca del área. Así, parecía que llevaría a cabo lo trabajado en la semana, pero Reto Ziegler le entró mordido a una pelota que deseaba mejor trato.


A los 35 minutos, Philippe Senderos, líder de la defensa suiza, debió salir lesionado. Esto, sumado a que su máximo goleador, Alexander Frei, estaba lesionado, presumía una mayor hegemónica española, que ya controlaba ampliamente el balón, hasta que hiciera caer el esperado gol de la Furia Roja.


Pero, las pocas llegadas hasta el final, encontraban remates muy desviados o las manos de Benaglio. Suiza, si no había entrado a disputar ninguna de las dos Guerras Mundiales, menos se propondría como protagonista del partido.


El relato de Walter Nelson volvió a sintetizar. “Terminó la primera etapa, nos aburrimos un poco, me voy a permitir bostezar”, manifestó su bronca, quien ya durante la primera parte comenzó a vender el próximo partido, Sudáfrica frente a Uruguay. Todo un síntoma.


No se sabe cómo habrá sido la charla técnica de Vicente Del Bosque en el entretiempo, pero lo seguro es que no estaba contento con la actuación y pedía un cambio de actitud. Pero las primeras dos jugadas españolas tras la reanudación mostrarían que el arranque de los últimos 45 minutos era la continuidad de la primera parte.


La sorpresa fue mayor en el minuto 51, cuando el arquero suizo sacó largo, Casillas salió mal –cometiendo un gran error tanto en la práctica como en la teoría-, la pelota quedó suelta y Gelson Fernándes solamente debió empujarla dentro de la red. “Si Suiza estaba atrás, imaginate ahora”, dijo Nelson a un sorprendido Fabri.


Del Bosque empezó a mover el banco. Entro el Niño Torres por David Silva y Jesús Navas por Sergio Busquets. El mensaje fue recibido por los demás jugadores y a continuación llegaron dos situaciones claras. Andrés Iniesta aprovechó un balón suelto cerca del área y remató suave. Luego, Torres, asistido por David Villa, dio una media vuelta y también buscó suave el segundo palo. Dos situaciones claras que, sin embargo, ya era poco para los hinchas españoles en el estadio Durban.


Finalmente, el centrocampista Xabi Alonso, cansado de mover la pelota de un lado a otro y viendo la improductividad de mandar centros, rompió el libreto y pegándole desde lejos, rompió el travesaño. La Furia Roja quería despertar…


Luego de esta jugada personal, los suizos demostraron que ellos también saben y, con una jugada colectiva, que incluyó una pared, Eren Derdiyok se desmarcó de dos defensores dentro del área y, ante la salida de Casillas, enganchó la pelota y terminó rebotando en el palo más cercano. Suiza estuvo ante la posibilidad de definir el partido y no lo supo aprovechar.


A los 76 minutos, el técnico español volvió a mover el banco, esta vez para poner en cancha Pedro, fetiche de Josep Guardiola en el Barcelona. A esta altura, el central Pique ya era un delantero más y así la paciencia en el juego también había salido del campo. La mochila de candidato ya era un candado que atrapaba a los jugadores españoles. España tenía que ganar. El buen juego podía esperar.


El árbitro dispuso 5 minutos de adicción. Era exagerado para una Suiza que no había hecho tiempo. A Xabi Alonso poco le importó. Tenía un tiro libre desde el costado izquierdo del área. Pero la tónica del encuentro, a esta altura, no iba a cambiar y la pelota terminaría rebotando en la barrera. Fue la última jugada. Luego, la decepción.


La caldera de la Furia Roja no quiso prender y así el frío de la tarde noche de Durban, en Sudáfrica, se expandió por toda la tribuna.



Destacados



Figura: Andrés Iniesta: 6 (seis). Dentro de la mediocridad, fue el que más intento. Gelson Fernandes, quien hizo el gol suizo, no se destacó más que por eso.


Antifigura: La selección Española. El juego paciente se transformó en intrascendente. En ¾ de cancha no cambió de ritmo y la defensa mostró su peor cara.


Árbitro: Howard Webb (ING): 5 (cinco). Cobró varias faltas inexistentes. El gol de Suiza parece haber sido en off side.