
Cuando el 3 de marzo pasado, y luego del
Es que luego de una falta de Otamendi en ¾, Schweinsteiger se hizo cargo del tiro libre, la metió con rosca al primer palo y, justamente, Müller abrió de cabeza el marcador. El partido recién comenzaba y ya se presentaba una situación nueva: había que dar vuelta por primera vez un resultado.
Argentina, que había entrado nerviosa, siguió ese camino. El lateral derecho, Nicolás Otamendi, uno de los más inestables, cometió tres faltas seguidas y a los 10 minutos recibió la amarilla. Alemania, por su parte, manejaba la pelota y acentuaba el nerviosismo de los jugadores argentinos, que por vez primera en el certamen se encontraban sin el dominio de la situación.
A los 23 minutos, Müller cogió la pelota en ¾ por derecha y entró al área, tocó en paralelo a Klose y éste la mandó por arriba del travesaño. Los teutones volvían a poner en aprietos a la frágil y desestructurada defensa argentina.
En las dos jugadas siguientes, se demostró el desconcierto albiceleste. Primero Heinze, llegando a ¾, prefirió el remate en vez de seguir profundizando o buscando alguna cabeza. Luego Messi, en un tiro libre desde la derecha, buscó el arco y encontró el cielo. Todo impotencia.
A continuación, dos jugadas individuales. Di María, ya cambiado de banda, encaró por derecha hacia el centro y remató por bajo suave a la manos de Manuel Neuer, quien recién era convocado en el partido. En tanto, Higuaín, en otra ocasión, recibió en el área, giró para la zurda y también disparó suave. Argentina llegaba a los empujones, pero demostraba que quería progresar.
Alemania no quería quedarse atrás y Podolski, de frente en ¾ se acomodó y fusiló de zurda por bajo y la pelota se fue cerca del poste más lejano. Pero esta jugada, a esta altura ya era aislada,
Sin embargo, al segundo tiempo salieron los mismos once. De entrada, Argentina salió a apostar al todo o nada, cual jugador de ruleta que juega todas las fichas a un número, en vez de repartir las chances. Di María creció en base a su individualismo, Maxi siguió desconectado y Messi se desdobló en dos funciones incompatibles: armar desde el círculo central y definir las jugadas.
Pero el juego colectivo y la eficacia alemana se impusieron de nuevo. Luego de varios toques en pocos metros, Podolski fue hasta el fondo por izquierda, vio solo a Klose y éste pasó a Pelé en cuanto a goles en Mundiales. Un baldazo de agua fría.
Por eso, Maradona –un poco tarde- mandó a Javier Pastore a la cancha y sacó a un Otamendi que, a esta altura jugaba más gratis que Garce entre los 23. Al tikitikero le dieron veinte minutos para generar fútbol y dar vuelta un resultado duro y en la primera que tuvo, por izquierda, metió un centro por bajo con rosca cerrada, la pelota cruzó todo el área y nadie la tocó.
En la jugada siguiente, un avión pareció aterrizar en plena cancha, Schweinsteiger penetró por izquierda, quien luego de amargar en el área a ¡Pastore e Higuaín!, cedió la pelota atrás y el ¡central! Arne Friedrich marcó el definitivo
A los 30 minutos, entró el Kun Agüero por el intermitente Di María –de flojo Mundial pero con futuro- pero solo para contar en las estadísticas. En cambio, el cuarto gol alemán y segundo de Klose, le sirve al goleador para estar a uno solo de igualar a Ronaldo como máximo artillero del campeonato más importante.
El final del partido serviría para redondear conceptualmente lo que fue el encuentro. Un conjunto individualista con un Messi que, literalmente, hasta en la última jugada buscó hacer el gol de la historia de los Mundiales y nunca se dio cuenta que la cosa pasaba por otro lado. En cambio, un equipo de juego colectivo que marcó bien atrás, abrió rápido el marcador y volvió a marcar cuatro goles, primero a Australia, luego a Inglaterra y ahora a los once dirigidos hasta ahora por el señor Diego Armando Maradona, quien antes del certamen no se cansaba de afirmar: “Yo sé como ganar el Mundial”. Ahora repite: "No sé si sigo".
Puntajes:
Sergio Romero: 4 (cuatro). En los cuatro goles dio la sensación que pudo hacer algo más. Sobre todo en el primero, donde salió mal a cortar.
Nicolás Otamendi: 3 (tres). Se mostró muy nervioso, perdió la marca en el primer gol y estuvo al borde de la roja.
Martín Demichelis: 5 (cinco). De lo mejorcito de la defensa junto a Burdisso, no por mérito propio sino por la flojedad de sus compañeros.
Nicolás Burdisso: 5 (cinco). Al igual que Demichelis, se destacó por comparación.
Gabriel Heinze: 4 (cuatro). No supo marcar nunca a Müller y desparramó energías negativas en sus compañeros. Fin de ciclo para uno.
Maxi Rodríguez: 4 (cuatro). Primero por derecha, luego por izquierda, mal en ambos lados y en todo el partido. No ayudó ni en defensa ni en ataque. Otro que se debe despedir.
Javier Mascherano: 5 (cinco). Muy solo en mitad de cancha, demostró que lo suyo es la marca pero que necesita un organizador al lado.
Ángel Di María: 5 (cinco). Entró muy mal, no marcó. En el segundo tiempo levantó a fuerza de individualidad. Jugó mejor por derecha que por izquierda.
Lionel Messi: 4 (cuatro). Se fue del Mundial sin un gol y esto le jugó en contra porque pareció que pensaba en marcar en vez de ayudar al equipo. Tardó siempre para rematar.
Carlos Tevez: 5 (cinco). Mostró las ganas de siempre, pero esta vez le faltó fútbol.
Gonzalo Higuaín: 5 (cinco). Nunca tuvo una clara. Es difícil para un delantero jugar así cuando la generación de fútbol es en base al empuje.
Javier Pastore: 6 (seis). Entró faltando
Kun Agüero: - (sin puntaje). Jugó solo
Maradona: 4 (cuatro). Puso de entrada un equipo que ya había dado muestras de puntos débiles por las posiciones medias exteriores. Tardó en hacer los cambios, se reservó el tercero para hacerlo en
Destacados:
Figura “te muestro la realidad”: Miroslav Klose: 8 (ocho). La tocó poco pero fue contundente. Fue la referencia de un ataque alemán que supo a qué jugaba.
Antifigura “no te lo puedo creer”: Nicolás Otamendi: 3 (tres). Venía de ser uno de los mejores jugadores argentinos en defensa, pero hoy se mostró nervioso, tuvo doble responsabilidad en el primer gol, por la falta y por perder la marca, y debió ser expulsado.
Árbitro: Ravshan Irmatov: 5 (cinco). No tuvo influencia en el resultado, pero estuvo tarde con varias amarillas. Bien en cobrar offside en la jugada de gol argentino.
Nota de color: Al finalizar el partido, hinchas argentinos empezaron a agredir a alemanes. Como siempre, una vergüenza.